Entrevista a Luis Villach

El dueño de la empresa Yemita sostiene que los precios se mantendrían firmes por la caída de la producción. Las perspectivas para 2013 son buenas.

Lidera la empresa familiar que lleva adelante “Granja Yemita”, un establecimiento con 60.000 ponedoras instalado en Medrano, en el departamento de Junín, al Este de Mendoza.

Plantea un panorama de equilibrio inestable para el sector productor de huevos, con precios sostenidos por una oferta acotada, pero con el riesgo siempre latente de un nuevo ciclo de superproducción alentado por los mejores valores.

Luis Villach -que participa en la conducción de la Unión Avícola Regional Andina, entidad que nuclea a los productores de huevos y pollos en la provincia- analiza la situación del sector productor de huevos y, a pesar de las dificultades, deja lugar para el optimismo.

-¿Cómo ha evolucionado el mercado del huevo en estos primeros meses del año?

-Ha venido recuperándose después de que 2012 fuera muy complicado. Los precios fueron creciendo por la falta de oferta.

-¿Qué provocó la merma en la producción?

-El deterioro de los precios nos desanimó: yo no reponía ponedoras, el otro tampoco y así fue cayendo la oferta. Los que pudieron reponer, ahora están ganando plata.

-¿Y por qué bajó el precio durante 2012

?

-Porque había superproducción. En realidad, en Mendoza siempre se producen más huevos de lo que se consume en la provincia. Acá queda más o menos el 30%. El resto va a otras provincias o a la industria.

-¿El consumo cayó?

-El huevo industrializado (en polvo o líquido) tiene alguna demanda en el país, pero el resto se exporta. O se exportaba, porque ahora debe ser muy poco lo que sale al exterior, y eso explica en parte la sobreoferta que tuvimos en aquel momento.

Lo que pasa es que el tipo de cambio vigente no da para exportar. Pero no solamente pasa con el huevo, pasa lo mismo con el vino y con los demás productos regionales. Si tuviéramos un dólar oficial de $ 7 o de $ 7,50, se podría exportar.

-¿Esa depreciación del producto indujo, entonces, el achique de algunas granjas productoras de huevos?

-Claro, las ponedoras viejas que iban saliendo para la industria de la carne no se reponían. Nosotros acá hicimos la última reposición en abril del año pasado. A partir de ahí, hemos venido prolongando el tiempo de vida útil de las ponedoras en 7 u 8 meses, pero el rendimiento es mucho menor.

Ese es otro problema: el costo de las pollas recriadas es muy alto; nosotros traíamos pollas de 16 semanas de vida de Entre Ríos y de Buenos Aires. Por eso hicimos acá un galpón nuevo, para recría, con capacidad para 22.000 pollas, que hoy tienen 8 semanas, y en un tiempo más van a entrar en producción.

-¿En qué medida subió el precio del huevo

?

-Empezó a recuperarse para las Fiestas, hacia fines del año pasado. Hasta ese momento veníamos con valores de alrededor de $ 120 el cajón de 30 docenas; y hoy está en $ 200. Pero hace unos 15 ó 20 días se frenó y hemos quedado en esos niveles.

-Pero esa diferencia es de más del 65%, ¿no es suficiente para que los números cierren?

-Es que con el precio a $ 120 perdíamos plata; y ahora, que con $ 200 me podría recuperar, la producción es muy baja, porque tengo todos los planteles viejos. Una gallina vieja está en el 70% de rendimiento, y una gallina nueva está en el 95%. Además, si el invierno viene muy frío, la producción disminuye. Lo mismo ocurre cuando el verano es muy caluroso. Este verano que pasó hubo mortandad por asfixia. Y los costos fijos hay que mantenerlos.

-¿Hubo subas importantes en los costos de producción?

-Los precios de los insumos han seguido aumentando. Ya queda poco de la última cosecha de granos, hasta que empiece a salir la cosecha nueva y por eso se encarece. El maíz representa el 60% de la dieta de una ponedora. Además, los fletes también han seguido aumentando, igual que el maple. Todo ha subido entre un 25% y un 30%. Aumenta la tarifa de energía, que también incide, igual que la mano de obra. Además, por cada 100 pesos que el trabajador se lleva al bolsillo, tenemos que darle $ 55 al Gobierno. Ese es el costo laboral que tenemos, sin contar el salario.

-¿La industria ha seguido demandando?

-Nosotros no le estamos entregando a la industria, pero otras provincias sí, como Córdoba y San Juan. Ahí se dio una situación: algunas industrias empezaron a tener producción propia porque nosotros no les entregábamos, porque no teníamos. Llegó un momento en que no podíamos reunir 1.000 cajones para poder seguir mandando un equipo por semana. Empezamos a mandar uno semana por medio y después nada. Yo les proponía a otros colegas que siguiéramos mandando, pero lo que pasa es que no somos unidos.

-¿Pero ahora tendrían posibilidades de entregarle productos a la industria?

-En este momento no, porque falta. Yo estoy comprando huevos para poder atender a mis clientes. En general, cada granja tiene que atender sus compromisos, inclusive con otras provincias. Ahora se están trayendo huevos de San Juan.

-Ahora, si la mejora en los precios anima a los granjeros a reponer sus planteles, ¿podría darse un nuevo ciclo de superproducción y caída de precios?

-Exactamente. Puede pasar. Pero la reposición va a llevar un tiempo. Además, como ahora vienen los fríos, las gallinas se atrasan un poco. Si vienen heladas grandes baja la postura. Eso podría mantener los precios más o menos firmes. Pero eso no soluciona el problema de fondo. Por eso acá hay que resolver el problema de las exportaciones, para que la industria pueda volver a demandar mayor volumen de producción.

-Planteado este escenario, ¿cómo cree que va a ser este año?

-Creo que, dentro de todo, este año podría ser más o menos positivo para la producción de huevos. Porque la renovación de los planteles va a ser gradual, y por eso no creo que vayamos a volver muy pronto a una situación de sobreoferta. Nosotros, acá, vamos a tener menos costo de reposición porque ya empezamos a hacer toda la recría.

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