Entrevista a Leonardo Guevara

Es gerente de Operaciones de bodega Alto Las Hormigas. Asegura que el sector vitivinícola pierde competitividad en el exterior.

Corchos de Argentina (ex ACI-MD) y un holding chileno comenzaron a exportar desde hace algunas semanas  los productos de Altos Las Hormigas. Este convenio que realizó la bodega, está dado en el marco de las acciones que propicia la Subsecretaría de Comercio e Industria de la Nación, con el objetivo de mejorar la situación que enfrentan hoy exportadores e importadores, así como también, la posibilidad de ampliar los mercados externos a través de las redes de comercialización de estas empresas.

Leonardo Guevara, gerente de Operaciones de Alto Las Hormigas,  asegura que la situación que enfrentan las bodegas es preocupante.

- Con la actual situación económica ¿Cuáles son las principales dificultades que enfrentan?

-La falta de previsibilidad, la carencia de un marco legal y de políticas económicas adecuadas de largo plazo que asegure condiciones competitivas para las empresas exportadoras que agregan valor localmente.

Las reglas de juego actuales en Argentina, con inflación en dólares, restricciones a las importaciones, no compensaciones de IVA, retraso en las devoluciones de derechos a la exportación,  entre otras están minando la competitividad del sector, a punto tal que terminan acelerando el proceso de caída de las exportaciones de vino fraccionado en relación a las exportaciones de mosto y de vino a granel. Conclusión: Se exporta más pero se agrega menos valor.

-¿Preocupa la caída del fraccionado argentino en Estados Unidos?

-La tendencia a la baja en los fraccionados es mundial. Como concepto logístico y para ser competitivos en costos, poco a poco se va a ir tendiendo a concentrar los fraccionamientos más lejos de los elaboradores y más cerca de los mercados consumidores. Es un efecto similar al que ocurría en otra escala dentro de Argentina en la década del 70 antes de la "Ley de Envasado en Origen" con las líneas de fraccionamiento en Buenos Aires.

Este efecto no es para nada agradable ni deseado por nuestro sector, ya que tiende a la comoditización del producto, a la pérdida de la identidad de marca y a que el control de la marca deje de tenerlo el elaborador primario para trasladárselo al canal de distribución, como dijo alguien que sabe mucho: "es la autopista a los vinos de baja calidad". Por eso es importante el trabajo de diferenciación que muchas bodegas venimos haciendo desde hace años dejando que los distintos terroirs se expresen por si solos.

-¿Y con Brasil que sucederá?

-En relación con la pregunta anterior, la falta de una política económica de largo plazo, lleva a medidas de coyuntura que no siempre generan los efectos esperables en el mediano y largo plazo. La aplicación en forma abrupta de licencias no automáticas por parte de Argentina es un ejemplo. En el corto plazo ha permitido equilibrar la balanza comercial del país generando superávit exportador aunque nivelando hacia abajo la creación de valor agregado en término de valores absolutos. El mediano plazo, esta medida impactó en sentido inverso. A nadie se le puede ocurrir pensar que si restringimos el comercio desde Brasil hacia Argentina para "proteger" nuestra industria nacional, Brasil no aplicará idénticas medidas. La diferencia principal se basa en que Argentina necesita mucho más de Brasil que Brasil de Argentina.

Lamentablemente estas decisiones han impactado en el comercio con Brasil y con otros países del mundo. Por lo tanto, el horizonte exportador a Brasil seguirá incierto en la medida que no tengamos reglas abiertas con nuestro principal socio. Por otra parte, esta situación ha abierto también la puerta al reposicionamiento de los vinos chilenos en Brasil, y a los cuales se suma el crecimiento de los vinos españoles, impulsados por la mejora en su competitividad por la recesión europea. Lo peor de esto es que los mercados que se pierden cuestan mucho para ser recuperados y a veces incluso no se llega a eso.

-En el actual contexto mundial de vinos, ¿es conveniente seguir apuntando solo al Malbec?

-El Malbec como cepa emblemática nos ha ayudado y está ayudando a ser reconocidos en los mercados mundiales como elaboradores capaces de presentar productos de nivel y de buena relación precio/calidad. Pero Argentina no es solo Malbec. Hay una realidad: hoy el mundo está atento a escuchar que es lo que tiene Argentina para decir gracias al efecto apalancador del Malbec y esto antes del éxito del Malbec no ocurría.

Hoy tenemos la oportunidad histórica de mostrar que somos capaces de presentar vinos de alta calidad, y de no ser mono-varietales. En Argentina se elaboran excelentes blends y varietales como Cabernet Franc, Petit Verdot y Bonarda que son algunos buenos ejemplos de ello. Somos el quinto productor en el mundo, pero participamos con poco más del 3% del mercado mundial, más allá de nuestro fuerte consumo interno somos un país con un importante espacio para crecer en mercados de primera línea con productos de calidad jugando en ligas mayores.

-¿Qué problemas tienen a la  a la hora de exportar?

-En nuestro caso exportamos el 90% de nuestra producción, y a la vez compramos bienes y contratamos servicios en su mayoría localmente, generando productos finales con alto valor agregado local.

Esta situación nos genera un desfasaje de IVA que atenta contra nuestro normal flujo de caja, ya que cuando compramos los insumos localmente pagamos IVA, pero cuando exportamos facturamos  a valor FOB (sin IVA).

Frente a esto, normalmente los  estados compensan ese desfasaje con la devolución del IVA, "pagado de más" ya que por corresponder a insumos que no terminaron en un producto final consumido en Argentina, no correspondió su cobro originalmente.

Este mecanismo funcionó muy bien durante muchos años, sin embargo en el último tiempo hemos venido sufriendo importantes retrasos en dicha compensación por parte del Estado Nacional, del orden de los 14 meses en nuestro caso.

A esto, hay que sumarle otro efecto, el de los derechos a las exportaciones, que para el caso de las bodegas se encuentran en el  5%. Originalmente el Estado devolvía un 6% como elemento de incentivo a las exportaciones. Esto hoy tampoco se está reintegrando, y en nuestro caso tenemos retrasos del orden de los ocho meses.

En definitiva, estos dos efectos combinados atentan al flujo de caja regular de las bodegas, quienes tenemos que incrementar nuestro capital de trabajo para solventar el desfasaje en un entorno donde al mantenerse un tipo de cambio por debajo de la inflación real, la pérdida de competitividad de los exportadores es muy marcada.

Hoy tenemos que hacer enormes esfuerzos para mantener los mercados conquistados, con niveles de precio competitivos y por supuesto sin alterar la calidad ya que eso no se negocia.

-¿De qué se trata el nuevo acuerdo realizado con Corchos de Argentina (ACI-MD) y el holding chileno?

-Desde hace meses que estamos trabajando con estas empresas. Nuestra realidad hoy es el resultado del esfuerzo de un equipo de trabajo conjunto donde nos concentramos en alinear las operatorias de las áreas logísticas, administrativas, financieras y de comercio exterior.
De esta forma, al asociarnos, ellos se encargan de exportar nuestros vinos, creando así un crédito por parte de la Sub Secretaria de Comercio para poder importar en montos equivalentes. Para nuestra empresa es la recuperación inmediata del IVA. El beneficio es inmediato, ya que mitigamos las situaciones antes mencionadas.

-Además de esto, ¿qué otro beneficio genera este acuerdo?

-El acuerdo nos da un gran valor agregado que es la construcción de la red de contactos que esta operatoria genera.

La empresa chilena  es un gran comprador de productos de diversos países de Asia, y pone a nuestra disposición esa red, ampliando la cantidad de clientes potenciales.

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