Entrevista a Fernando Kainer

El dueño del emprendimiento de Lavalle, Finca Las Marujitas, habla sobre cómo se está transformando la región.

Aun mes y medio de puesto en marcha el proyecto de turismo rural, parcelas demostrativas y nuevas iniciativas de integración con la comunidad agrícola local (y un particular emprendimiento inmobiliario a punto de iniciarse), Finca Las Marujitas S.A. ha logrado enriquecer el proyecto agroindustrial olivícola que comenzó a gestarse en Lavalle hace tres años.

El profesional que dejó en Buenos Aires su actividad y el estrés de la gran urbe, comparte con Corina Kobylanski la conducción de la empresa que revolucionó  la calle El Pantano, del distrito Jocolí Viejo.

En medio del trajín de operarios y con los sonidos lejanos del campo, Fernando Kainer abre un paréntesis en su tarea diaria para dialogar con Fincas y comentar los avances del proyecto.

-¿Qué respuesta ha tenido la faceta turística del negocio, en este mes y medio de actividad?

-Muy positiva. La gente se muestra muy sorprendida al encontrarse con algo así, metido tan adentro; sobre todo porque no imaginaban que Lavalle podía tener una propuesta turística de estas características. Para nosotros es muy importante, porque estamos iniciando una actividad que tiene un potencial muy grande en esta zona. Sabíamos que era arriesgado, que era un desafío importante pero estamos muy satisfechos.

-¿Qué es lo que sorprende a quienes visitan la finca?

-Es algo distinto. Es un lugar para el encuentro con uno mismo y, al mismo tiempo, para poder compartir en familia. Hay juegos, animales de granja, el restaurante, el bar, que habilitamos de jueves a sábados durante toda la noche. Tenemos un recorrido con paradas, donde cada uno puede detenerse a distenderse, a meditar, a leer un libro, a tomar un champagne o a tomar mate. La propuesta es: "Vení, almorzá, y después dormí la siesta en la finca". Hay un spa, donde utilizamos productos elaborados con los frutos de la finca. En realidad, la gente puede pasar el día acá y quedarse en la posada, que vamos a ampliar durante este año. 

-Ustedes habían llegado con la idea de desarrollar un proyecto agroindustrial…

-Es cierto. En realidad, ese proyecto inicial fue pensado como marco del cambio de vida que vinimos a buscar. Mendoza fue el lugar que elegimos. Necesitábamos ganar en calidad de vida; encontrar otro ambiente, el contacto con la naturaleza. Veníamos muy preocupados por la inseguridad, por el estrés. De hecho, avanzamos en el proyecto productivo a pesar de que cuando llegamos no entendíamos nada de la actividad agrícola. Pero hoy tenemos alrededor de 100 hectáreas cultivadas con distintas variedades de olivos y elaboramos aceite de oliva,  encurtidos,  dulces,  almibarados y productos cosméticos hechos a base de oliva.

-¿Por qué decidieron entrar en el negocio del turismo rural?

-Lo vimos acorde a ese cambio de vida que queríamos porque cuando nosotros hacemos turismo nos gusta encontrar lugares así. Cuando uno viene de las ciudades -de las grandes urbes- busca un poco de paz, salir del ruido. Necesita encontrar armonía.

-Pero la plenitud interior no siempre se corresponde con una ecuación económica favorable…

-Mire, cuando comenzó a desarrollarse la Ruta del Olivo, nos visitó gente de Italia, de España… y ese intercambio nos sirvió para (entre otras cosas) afianzar la idea de que el turismo tiene que ir acompañando a la actividad agraria; sobre todo cuando la producción depende tanto del clima, de los precios en los mercados. El turismo siempre es un ingreso que, adecuadamente planteado, puede ser permanente y relativamente regular.

-¿Acá encontraron lo que necesitaban para salir del ruido?

-Estamos en un ambiente totalmente rural, pero al mismo tiempo muy cercano, a treinta minutos (viniendo muy tranquilos) de la ciudad de Mendoza y a pocos minutos del aeropuerto. Pusimos la vista en un lugar adonde nadie había mirado hasta ahora. En Lavalle hay muchísimo por hacer, no está contaminado. Además, el Municipio nos apoyó desde el primer día, igual que el Gobierno provincial. Ahora estamos hablando también con la gente de Deportes.

-¿Con la idea de incorporar actividades deportivas?

-Para realizarlas acá, o que la finca sea un lugar de paso. Para la Vuelta Ciclística, por ejemplo. Queremos juntarnos con la gente de las entidades tradicionalistas y hacer eventos ecuestres; espectáculos artísticos. Ahora, el 10 de febrero, vamos a tener la Fiesta del Carnaval. Va a empezar a las 5 de la tarde y va a seguir durante toda la noche. Se va a cobrar una entrada mínima y vamos a pedir que cada uno traiga una botella de agua para llevar a la gente del desierto (nosotros vamos a duplicar las donaciones recibidas).

-Es llamativo el nivel de apertura que plantean…

-La idea es interactuar con la zona. Que el lugar constituya un punto de encuentro y pase a ser un ícono. De hecho, hemos avanzado bastante. En el plano cultural, por ejemplo. Hay piezas de arte, de distintos escultores distribuidas en varios lugares en la finca. Permanentemente tenemos exposiciones de artistas plásticos. Hay un sector de venta de artesanías que hace gente de Lavalle (algunas de diseño nuestro y otras diseñadas por los propios artesanos). En el arte encontramos una buena vía para universalizar el proyecto porque el arte convoca a todo el mundo, no hay diferencias religiosas ni políticas. Por eso también convocamos mucho a los artistas locales.

-¿Esa apertura piensan llevarla también al plano de la producción agrícola?

-Lo estamos haciendo. Estamos trabajando con el INTA para hacer de Las Marujitas una finca demostrativa. En realidad, estamos preparando algunas parcelas -y ya hemos organizado reuniones técnicas- donde los productores pequeños de la zona puedan venir y conocer los nuevos sistemas de plantación; las nuevas formas de manejo del olivar; cómo iniciarse en la aplicación de Buenas Prácticas Agrícolas…   Además, vamos a promover otras actividades empresariales. Por ejemplo, convocando a empresas proveedoras de los sectores olivícola y frutihortícola para que hagan muestras de equipamiento y den charlas técnicas.

LAS MAS LEIDAS