2 de febrero de 2013 - 22:35

Un enero demasiado caliente

“Parece que el Gobernador no tiene un plan alternativo para intentar revertir un escenario que, a primera vista, parece complejo”.

Más allá del rigor de las temperaturas veraniegas, enero trajo varias complicaciones al Gobernador Pérez, que preferiría poder dedicarse a temas más políticos que solucionar imprevistos.

En realidad, el gobernador arrancó el año sobre la base de una restricción presupuestaria importante. A pesar de los augurios de un año mejor, la realidad es que 2013 se presenta con varias complejidades y la incertidumbre acerca del desempeño de la economía; entre un estancamiento peligroso, problemas para exportar productos locales y una inflación que ya no ayuda sino que carcome cualquier base de cálculo.

El Gobernador sigue apostando a los beneficios que podrían traerle las inversiones en el sector petrolero, pero recibió una advertencia del mismo titular de YPF, Miguel Galuccio, con respecto al incremento de la alícuota de ingresos brutos para la venta de combustibles. La nueva tasa del 6% va a perjudicar a los mendocinos, que pagarán más caros los combustibles y perjudicará al sector productivo incrementándole los costos aún más.

Mientras tanto, no hay inversiones, las viejas áreas revertidas concesionadas casi no registran inversiones, mientras productores y la provincia siguen recibiendo 42 dólares por barril. Esta pérdida de recursos es irrecuperable, pero podrían presionar, a través de la Ofephi, para que esto se revierta, tal como dispuso la Presidenta para ayudar al grupo Bulgheroni reconociéndole 70 dólares por barril de crudo exportado.

Aunque comenzaran las inversiones ahora, los frutos no se verán hasta dentro de un año, con suerte, por las particularidades que tiene la actividad petrolera. Parece que el Gobernador no tiene un plan alternativo para intentar revertir un escenario que, a primera vista, parece complejo.

Coparticipación y disciplina

La semana pasada, el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, habló públicamente de la necesidad de revisar el sistema de coparticipación y recibió una andanada de críticas y hasta insultos del vicepresidente, Amado Boudou, quien le recriminó que el reclamo era un acto de “cobardía”.

En realidad Scioli afronta serios problemas, al igual que muchos gobernadores que saben que si reclaman los pasan “a degüello”, pero el sistema se ha ido degenerando por muchos rubros que recibían las provincias. Dejaron de tener una incidencia porcentual para transformarse en una suma fija. Hoy Mendoza recibe más de 300 millones de pesos por diversos rubros entregados en forma de cuota fija que no actualiza desde hace unos 10 años.

Por otra parte, nunca se hizo alguna gestión para denunciar el Pacto Fiscal de 1992, por el cual la Nación retiene el 15% del total de la masa coparticipable para financiar a la Anses y al Pami. Esto surgió para ayudar al organismo público cuando nacieron las AFJP pero ahora, con el sistema estatizado nuevamente, y ambos organismos con grandes superávit, no tiene sentido sostener esta transferencia de recursos.

Con estos y otros argumentos, la oposición local estuvo presionando a Pérez para que enfrente a la Nación o, por lo menos, se ponga firme ante ella. Desde ya, hay que descartar cualquier presión del gobernador ante el gobierno de Cristina, porque ya ha visto la furia desatada contra los que sacan los pies del plato. Por ahora, los pioneros son los gobernadores de Buenos aires, Córdoba, Corrientes y Santa Cruz, quienes ya están haciéndolo a través de la prensa.

Pérez no se va a enfrentar y seguirá disciplinado pero sabe que tendrá problemas. No sabe cuánto le costará la suba del mínimo no imponible, pero no será más que un mes. Por las dudas, se dictó un decreto con normas muy estrictas respecto de gastos en el sector público, que en los montos importantes deberán contar con la autorización del Ministro Costa y el propio Pérez.

El problema de Vale

La última sorpresa del gobernador fue un anuncio (nadie dijo nunca de dónde salió) por el cual la empresa brasileña Vale, dueña del proyecto Potasio Río Colorado, anunciaba una suspensión por tiempo indeterminado de las obras. Tratándose del único proyecto de inversión importante, es un inconveniente grave.

Los problemas de los brasileños son varios. Por una parte, la caída del precio internacional del hierro, que es el principal negocio de la empresa, restó recursos a su caja. Además la prohibición vigente en Argentina para que las empresas remitan utilidades (Vale tiene otros proyectos en nuestro país) la puso en duda acerca de seguir invirtiendo. Además estos factores hicieron que se le complicara la obtención de créditos para avanzar.

También, en el desarrollo del proyecto, comenzaron a aparecer problemas no previstos. Los más graves estuvieron vinculados a la construcción del ferrocarril que debe transportar el mineral hacia puertos bonaerenses. Los precios de los terrenos a expropiar crecieron de forma exorbitante y, además, algunos intendentes de localidades por las cuales pasaría el tren comenzaron a pedir obras adicionales como condición para autorizar el tendido de vías. Todo esto sumado habría elevado los costos del proyecto en 1.000 millones de dólares.

Pérez se puso rápidamente en campaña y aseguró que el proyecto se haría “con Vale o sin Vale” y pudo exponer su punto de vista en la reunión que tuvieron, en Chile, Cristina Fernández y Dilma Rousseff. En este sentido Pérez aportó la idea de utilizar el viejo ferrocarril que llega a General Alvear, que sólo requeriría reparaciones, pero sobre el cual no hay que hacer expropiaciones. No obstante los gobernadores de Neuquén y Río Negro reclaman que la empresa cumpla el compromiso de pasar por sus territorios.

Desde esta semana, y de manera informal, se habría comenzado a flexibilizar la posibilidad de que petroleras y mineras giren utilidades. Ésta era una demanda concreta de estos jugadores a los que el gobierno les está pidiendo fuertes inversiones.

Estos temas se han sumado en forma inesperada a una visión ya compleja de un año que, pese a lo electoral, no estará ajeno a problemas sectoriales y sociales, dando un clima poco propicio para estas circunstancias.

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