En el día de su cumpleaños número 50, Antoine (Lambert Wilson), mientras corre por un parque con su esposa, sufre un ataque al corazón.
En el día de su cumpleaños número 50, Antoine (Lambert Wilson), mientras corre por un parque con su esposa, sufre un ataque al corazón.
Lo que para muchos podría ser una señal para amortiguar los excesos, Antoine al recuperarse decide ir en contracorriente: deja su trabajo en la empresa de su padre y comienza a fumar, comer y beber sin culpa.
Aburrido yo
En este reinicio también descubre que no sólo está aburrido de la rutina de juntadas de su grupo de amigos íntimos, con los que organizan parrilladas, sino que encuentra felicidad en decirles todo lo que piensa de ellos de la forma más cruel y sarcástica, alcanzando su máxima erupción durante unas breves vacaciones sin hijos y en una casa aislada.
Éste es el planteo argumental del film francés "Entre tragos y amigos" ("Barbecue" en el original), dirigido por Eric Lavaine, una comedia que desarrolla las diferentes molestias existenciales y también físicas al redondear los 50 años.
Hermosos perdedores
En este círculo de camaradería forzada hay una pareja de divorciados que comparten los mismos amigos y que les resulta imposible alejarse de ellos. Otro es un mitómano que niega a su esposa que está en bancarrota.
También está la típica pareja que no puede dejar de hablar tonterías y el estereotipo del perdedor que sólo se sostiene moralmente alardeando con el triunfo de sus amigos de asador.
El director Lavaine resuelve los mejores chistes alrededor de aquella parrilla, de esta "barbecue", una metáfora nada sutil de cómo nos podríamos sentir cuando nos arrojan como pedazos de carne a la fogata sin antes saber si hicimos algo importante con medio siglo de vida encima, mientras muchos de los personajes intentan sincerarse en vano de los vicios de los celos, el egoísmo y el adulterio.
Con Lambert Wilson, Franck Dubosc, Florence Foresti, Guillaume de Tonquedec.