21 de septiembre de 2014 - 00:00

En campaña todo vale

España sigue siendo una de las principales competiciones futbolísticas del mundo. Los mejores jugadores del planeta corren en sus equipos y las retransmisiones televisivas globales suponen altos beneficios para sus principales clubs. Pero para sus propios seguidores, puede que sea el peor momento de la historia. Nunca fue tan caro disfrutar del fútbol.

No es ningún secreto que los estadios españoles están cada vez más vacíos, y que cada año se afilian menos socios. Los grandes clubs manejan cifras millonarias, pero la crisis económica que todavía arrastra al país obliga a su sociedad a recortar los gastos innecesarios. En el mismo instante en el que el desempleo alcanza máximos históricos, los precios de las entradas siguen siendo los más altos del continente. El precio medio de una entrada es de 53 euros, cuando en Inglaterra es de 44 y en Alemania, de 30. Cantidades imposibles de pagar hoy para un alto porcentaje de población española.

La alternativa hogareña tampoco es una buena opción. Ver los partidos por televisión se ha convertido en un lujo. Es por ello que sus equipos más modestos tienen que recurrir al ingenio y la creatividad para conseguir de cualquier manera que la gente vaya a verlos jugar. Ese es el caso del Alicante, que hace pocos días lanzó una campaña publicitaria que ya ha creado polémica en todo el país, partiendo de las redes sociales.

En mayo declaró su cierre por problemas económicos, pero hoy busca recuperar seguidores con urgencia para intentar no desaparecer. Muchas han sido las voces que tildan el cartel de sexista, y argumentan maltratar la imagen de la mujer. El propio club publicó un comunicado en el que desmiente su vinculación a la campaña, pese a que diversas fuentes lo sitúan como responsable arrepentido de la imagen y su publicación. Lo cierto es que su página web jamás tuvo tantas visitas, ni su nombre fue tan repetido en los medios de comunicación españoles.

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