El poder del vínculo: el acompañamiento familiar como pilar de la recuperación médica
En un cambio de paradigma hacia la "humanización" de la salud, especialistas del Hospital Español de Mendoza explican cómo la presencia de seres queridos reduce el estrés y acelera la mejoría clínica. El testimonio de quienes acompañan en la adversidad.
La Utip desde su creación 1999 permitió el acompañamiento de los padres a los pequeños internados
Históricamente, el ingreso a una institución de salud —especialmente a una Unidad de Terapia Intensiva (UTI)— significaba para el paciente y su familia una separación abrupta. Las paredes de los hospitales marcaban una frontera donde el afecto quedaba en "sala de espera". Sin embargo, este paradigma está siendo reemplazado por la "Humanización de los Cuidados", un movimiento que entiende que la recuperación depende, en gran medida, del entorno emocional del paciente.
La UTI: De un espacio hostil a una unidad de "puertas abiertas"
La Dra. Cynthia Ottaviani, jefa de Terapia Intensiva de Adultos del Hospital Español, explica que, si bien la tecnología ha reducido la mortalidad, las unidades críticas pueden ser percibidas como lugares de dolor y miedo. Por ello, el hospital fue pionero en 2015 al implementar la UTI de puertas abiertas.
En este modelo, el familiar se integra al cuidado, participando en la rehabilitación y comunicación. "Humanizar es hacer algo familiar y afable", señala la Dra. Ottaviani, citando la base del proyecto HU-CI que busca proteger la dignidad del paciente en su momento de mayor vulnerabilidad.
La voz de la familia: "Él nos siente y eso lo levanta"
La teoría médica cobra sentido en el relato de quienes pasan horas al pie de la cama. Jesica Aguado, familiar de Sergio Gual, paciente internado en el Hospital Español, describe esta experiencia como un sostén vital. Para ella, el acompañamiento no es solo una compañía física, sino una herramienta de sanación.
"Estar acá con él es lo que lo mantiene fuerte. Sergio ha tenido días muy difíciles, pero cuando entramos, cuando le hablamos y le tomamos la mano, su semblante cambia por completo", relata Jesica. "Él nos siente, sabe que no está solo en esta pelea, y eso es lo que realmente lo ayuda a levantarse cada día. Para nosotros como familia, poder estar presentes nos da la paz de saber que estamos haciendo todo lo posible por su recuperación".
Desde la gestión de este modelo, Cecilia Solchaga jefa de Servicio de la Clínica Médica destaca la importancia de la planificación institucional para que estos encuentros sean posibles. Según Solchaga, el hospital ya cuenta con una agenda consolidada donde distintas especialidades (nutricionistas, cardiólogos, intensivistas) convergen para asegurar que el paciente esté rodeado de expertos, pero también de su núcleo afectivo. "Buscamos guardar y asegurar estos espacios para que el acompañamiento sea constante y coordinado, entendiendo que el familiar es un aliado estratégico en la recuperación", enfatiza desde la experiencia en cuidados críticos.
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El acompañamiento en el nacimiento: Vínculo y seguridad
El impacto del entorno afectivo es igualmente crucial en el inicio de la vida. La Dra. Belén Font, jefa de Maternidad, explicó que “el rol del acompañante para la recuperación del paciente es fundamental desde cualquier área de la medicina. Estar en una situación de internación por el motivo que sea, genera estrés, ansiedad. Y el poder transitarlo con alguien de nuestro entorno o confianza, es fundamental.
La profesional remarcó que, desde el área de Maternidad, se fomenta que la paciente que viene a tener a su bebé, esté acompañada durante todo el proceso por la persona que ella elija. Desde su ingreso a la habitación, incluso en sala de partos y de regreso al puerperio.
“Tener a alguien de nuestra confianza es sostén, es perspectiva. El acompañante está atento al paciente, a sus necesidades, síntomas; indicaciones que brinda el profesional de salud. Por eso su rol es muy importante”, resaltó.
Hacia un modelo "Afectivo-Efectivo"
Este cambio de enfoque se alinea con la atención centrada en el paciente y su familia, que transita del modelo paternalista tradicional hacia el respeto por la autonomía de las personas. Se trata de trabajar con los pacientes y sus familias, y no solo por ellos.
Como resume la Dra. Ottaviani, humanizar es devolver al equipo de salud el sentido de su vocación y entender que la salud es un derecho integral. En definitiva, el testimonio de Jesica y la visión de las especialistas coinciden: el afecto no es un accesorio del tratamiento, sino una parte fundamental de la medicina que cura.
Es importante destacar que la Unidad de Terapia Intensiva Pediátrica desde su creación 1999 permitió el acompañamiento de los padres a los peques internados, lo que mejoró notablemente su recuperación aun estando en terapia intensiva.