9 de mayo de 2018 - 00:00

Eligió el camino más duro y decidió patear el tablero - Por Michael Donhauser

Donald Trump se mantiene fiel a sí mismo incluso cuando se trata de uno de los problemas más sensibles de la política mundial y de una decisión con importantes consecuencias: “Estados Unidos se retirará del acuerdo nuclear con Irán”, dijo. Ni siquiera durante el anuncio de una decisión así pudo evitar volver a decir cuán malas fueron para él las capacidades de negociación del Gobierno anterior de Barack Obama.

El presidente de Estados Unidos no hace concesiones. Tres años después de que su país haya cerrado el acuerdo atómico con Irán, elige el curso más duro imaginable para desilusión de sus socios europeos y vuelve a poner en vigor todas las sanciones estadounidenses. “Nos salimos del acuerdo”, reiteró el asesor de Seguridad Nacional de Trump John Bolton poco después del anuncio.

Bolton y el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, son considerados halcones en política exterior.

 

 

 

Con su decisión, Trump no pulveriza sólo 13 años de tensas negociaciones con Irán, sino también un acuerdo que, con excepción de Washington y Jerusalén, todos los Gobiernos vieron como uno de los mayores logros de la diplomacia internacional de los últimos años.

Moscú reaccionó con escepticismo y dijo que el acuerdo iba a sobrevivir más allá de lo que hiciera Estados Unidos. También los europeos y naturalmente Irán quieren en principio seguir adelante. Ahora está por verse si esto será posible.

Con su política para Cercano Oriente, que sigue la línea de los aliados regionales Israel y Arabia Saudí, el presidente estadounidense ejerce gran presión. En su opinión, Irán debe entrar en razones, más allá de que en 2015 seis países hayan llegado a un acuerdo con el país persa. Los europeos se encuentran ahora de facto ante la alternativa de seguir haciendo política con el gran aliado Estados Unidos...o hacerla en su contra.

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