18 de mayo de 2013 - 22:04

Los elefantes se comunican con lenguaje de señas

Los elefantes tal vez usen una variedad de movimientos y gestos sutiles para comunicarse entre ellos, según investigadores que han estudiado estos grandes mamíferos en estado salvaje durante décadas. Para el observador humano casual, que el elefante enros

La bióloga y conservacionista Joyce Poole y su esposo, Petter Granli, ambos directores de ElephantVoices, una organización caritativa que fundaron para investigar y luchar por la conservación de los elefantes en varios santuarios de África, han desarrollado una base de datos en internet donde decodifican cientos de señales claras y gestos de elefantes. Las poses y movimientos subrayan la sofisticación de la comunicación de los elefantes, afirman.

Poole y Granli también han descifrado el significado de la comunicación acústica en los elefantes, interpretando los distintos retumbes, ruidos, gritos, trompeteos y demás sonidos idiosincráticos que hacen los elefantes acompañados de poses como el posicionamiento y aleteo de sus orejas.

Poole ha estudiado elefantes en África durante más de 37 años, pero apenas en la última década empezó a desarrollar la base de datos de gestos en internet. Parte de su investigación y trabajo para la conservación ha sido financiado por la National Geographic Society.

"Noté que, cuando salía con los invitados que nos visitaban en Amboseli (un Parque Nacional de Kenia) y les narraba el comportamiento de los elefantes, llegué al punto en que 90 por ciento de las veces podía predecir lo que el elefante estaba por hacer", dijo Poole en una entrevista. "Si se paraban de cierta forma, tenían miedo y estaban a punto de retirarse, o (si se paraban de otra forma) estaban enojados y estaban por avanzar y amenazar a otro", señaló.

Luego de miles de horas de observaciones, Poole llegó a entender y, esencialmente, traducir lo que los elefantes se comunicaban entre ellos. También fue la primera en descubrir el celo de los elefantes africanos, un intenso estado de actividad sexual y agresividad en el que los machos muestran comportamientos característicos como los gestos clasificados en la base de datos como hacer olas con la oreja, trompa-rebote-arrastre, sacudir la cabeza, meter la barbilla y el distintivo caminar del celo, cierto tipo de pavoneada de elefante.

Mientras Poole trabajaba en el campo, su esposo, cuya formación profesional es en comunicaciones, inmediatamente reconoció el valor de elevar el conocimiento público sobre el sofisticado comportamiento de estos carismáticos animales y estaba ansioso por compartir lo que estaban aprendiendo. "Petter me dijo: 'Saquémoslo y pongámoslo a disposición de la gente'", explicó Poole.

Poole y Granli iniciaron el proceso de caracterizar los gestos y comportamientos que veían en su campo de trabajo. Crearon nueve categorías generales para su base de datos de gestos: atentos, agresivos, ambivalentes, defensivos, integración social, madre-cría, sexual, juego y muerte (puesto que los elefantes tienen un marcado comportamiento en torno a sus compañeros muertos).

"Los elefantes pueden ser muy dramáticos y realmente expresivos, o pueden ser increíblemente sutiles y subestimados. Depende de lo que esté sucediendo y de la dinámica del grupo", indicó Poole.

Pandemonio de apareamiento

Parte del comportamiento más dramático se observa en la categoría sexual en una conducta que los investigadores etiquetaron como pandemonio de apareamiento.

"La hembra se abalanza hacia el frente luego de haberse apareado y simplemente empieza este increíble comportamiento en que agita las orejas, emite ruidos sordos y hace todo un alboroto, e involucra a todo mundo; toda la familia participa", afirmó Poole. "Después, regresa a oler el pene y el semen. Incluso recoge (semen) del piso con la trompa y se salpica el cuerpo con éste, haciendo ruidos sordos y retumbando. Esta es la parte del drama, aunque en este caso sirve para atraer a otros machos más distantes", apuntó.

Y también hay gestos más sutiles, como la postura congelada, dentro de la categoría de atentos, que usan los elefantes cuando detectan una amenaza posible. Los ruidos sordos de los elefantes contienen frecuencias muy bajas, algunas imposibles de escuchar por el oído humano. Los elefantes pueden detectar los más potentes de estos sonidos desde varios kilómetros de distancia, y estas mismas vibraciones viajan sísmicamente a través de la tierra aún más lejos. Detectar estas señales podría hacer que los elefantes se congelen como grupo y se queden completamente quietos, explicó Poole.

"Alguien podría congelarse primero en la parte de atrás del grupo", dice Poole, "e inmediatamente después todos los demás detectan los sonidos que no podemos escuchar y las vibraciones que no sentimos". Se ha observado que los elefantes responden a sonidos emitidos por otros elefantes, vehículos y estampidas de cebras a varios kilómetros de distancia, así como a rayos y terremotos lejanos. Reaccionar apropiadamente ante estos sonidos es importante para su sobrevivencia.

Sentido del humor

Poole recuerda que los elefantes solían jugar a embestir su auto y aparentemente se tropezaban y caían al suelo clavando los colmillos (gesto colmillos en el suelo) frente a su vehículo. "Solía pensar que realmente se caían ? ¡Ya no!", afirmó Poole. Lo he visto tantas veces que ahora sé que pretender caerse frente al auto es parte de la diversión. Es uno de los comportamientos que me llevó a decir que los elefantes tienen sentido propio y sentido del humor. Saben que son graciosos", finaliza.

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