Tras conocerse que Barcelona y Athletic de Bilbao serán los finalistas de la edición 2015 de la Copa del Rey, el club catalán pidió a la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) que la definición del tradicional torneo se dispute en el Santiago Bernabéu.
Según el presidente blaugrana, Josep María Bartomeu, la solicitud se debe a que el estadio del Real Madrid es el que cuenta con la mayor cantidad de lugares disponibles para el público.
Si el pedido prosperase, la evocación sobre la final 1984 será natural, porque ha entrado en la leyenda del fútbol como uno de los hechos más violentos que se recuerden.
Aquel partido, en el que venció 1-0 el Bilbao, estuvo precedido por la tensión debido a que en el anterior duelo entre los dos equipos fue cuando Diego Maradona sufrió la fractura de un tobillo tras una fuerte infracción del vasco Andoni Goikoetxea.
En medio de un gran estado de tensión, los jugadores de los dos equipos habían calentado la previa con declaraciones picantes y en el campo de juego se generaron varias faltas de las consideradas de extrema brusquedad.
Apenas terminó partido, Maradona le tiró una patada al bilbaíno Miguel Sola, quien cayó al césped tras el golpe. De inmediato, se armó el tumulto entre los dos equipos y todo derivó en el máximo escándalo que tuvo Diego dentro de una cancha. Tal fue así, que ese fue el último partido que jugó el Diez en el Barcelona, antes de embarcarse hacia el Nápoli.
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Fuente: sport.com