5 de enero de 2015 - 00:00

Enzo Pérez, el principito de overol

De la cantera de Godoy Cruz al Valencia, un camino con cambios muy beneficiosos para el mediocampista.

¿Qué fue de la vida de aquel jugador desequilibrante que apareció en la primera de Godoy Cruz y que hacía un surco por la banda derecha y que llegó a jugar de media punta ante Nueva Chicago en el primer ascenso del Tomba a Primera? ¿Qué pasó con ese volante con dinámica que se potenció en Estudiantes, al lado de la “Bruja” Verón, al punto de ganar una Copa Libertadores y llegar a la final del Mundial de clubes?

Nada, sólo maduró y se transformó en un jugador polifuncional y lo suficientemente inteligente como para adaptarse a una posición más atrasada en la cancha, más cerca del arco propio que del arco rival y así transformarse en un jugador más versátil, algo que le permitió jugar un Mundial y ser vendido por 25 millones de euros.

Desde su segundo arribo a Portugal, Enzo cambió y en eso lo ayudó Jorge Jesus, el entrenador que le cambió el puesto. Lo convenció que podía jugar como un volante mixto, ser el encargado de dar el primer pase y ser el nexo entre defensores y volantes y delanteros. Así explotó, así salió campeón y así lo eligieron como el mejor jugador de la liga portuguesa el año pasado.

Ayer se pudo dar el gran gusto de debutar en el Valencia y nada menos que ante el Real Madrid y lo hizo con personalidad, sin esconderse y mostrando que quiere lograr cosas importantes en el equipo español. Tan cómodo se sintió en el partido y lo vivió tan a full que se ganó una amarilla por desbocarse con el árbitro Gil Manzano al grito de “sos muy malo, sos muy malo”.

Fue el volante más atrasado, como un clásico “5”, además fue el encargado de dar el primer pase y de meterse entre los centrales cuando estos salían a los costados, junto a Lucas Orban anularon a Gareth Bale y no dejó brillar ni a Toni Kroos ni a Isco.

Fue un verdadero orgullo ver y ser contemporáneo de este mendocino que anda con ganas de hacer historia en Europa.

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