El ex marido de la empresaria asesinada Norma Carleti, Leonardo Hisa, quien en los últimos meses perdió 30 kilos, no come y está a punto de la desnutrición, declaró frente al juez Oscar Balmes y le pidió con urgencia una asistencia psiquiátrica.
El ex marido de la empresaria asesinada Norma Carleti, Leonardo Hisa, quien en los últimos meses perdió 30 kilos, no come y está a punto de la desnutrición, declaró frente al juez Oscar Balmes y le pidió con urgencia una asistencia psiquiátrica.
"No me dejen morir" le dijo al juez, argumentando además las consecuencias de su depresión, problema que presentó su abogado para lograr que se le otorgara la prisión domiciliaria o se lo internara en un hospital.
En un audio que publicó Infouco, se pudo escuchar a un Hisa desesperado que pide por un tratamiento, a la vez que critica al sistema penitenciario por su falta de consideración.
"Cuando llegué al penal me atendieron psicólogos distintos. Es una falta de respeto hacia el ser humano que cada día lo atienda un psicólogo distinto. Son problemas difíciles de superar y más en personas mayores", comentó.

"No es cierto que el sector público tiene todo a disposición de uno", confió. Y luego agregó: "En el único lugar que me han tratado por mi problema es en El Sauce. No creo que con dos visitas puedan estar por encima, en su informe, de la doctora de El Sauce y de mi terapeuta particular”.
"No quiero que me sigan tratando como lo están haciendo. Me están dejando morir. En el penal no les importa", apuntó.
Afectada su salud mental y física, Hisa concluyó: “Es un problema grave y de riesgo. Me dicen que estoy flaco porque no como. Y no como porque no puedo. Esto no se soluciona solo, sino con asistencia psicológica. Les pido por favor que escuchen mi urgencia".
Hisa finalmente culpó al sistema por el deterioro de su salud y se refirió a su destino: "Yo quiero que me juzguen, no que me maten. Este sistema lo está haciendo, parece que uno no es un ser humano para ustedes. Por favor se los pido. No tengo problemas de que me juzguen, tengo mi conciencia tranquila. Pero no quiero que me maten. Acá me están dejando morir", concluyó.