1. El movimiento emancipatorio americano comenzó con la Declaración norteamericana del 4 de julio de 1776 y siguió con las ideas americanistas de Francisco de Miranda de 1790. La idea dominante era que si América formaba cuerpo de nación con la península, sólo estaba ligada a ella por el vínculo de la Corona española y, en su ausencia, la soberanía revertía a sus pueblos.
Todas las colonias americanas se insurreccionaron a partir de 1810, proclamando el principio del gobierno propio, germen de su independencia y su libertad.
Seis años más tarde todas las rebeliones fueron sofocadas, quedando sólo en pie las Provincias Unidas del Rio de la Plata.
La Revolución de Mayo fue una Junta Gubernativa a imitación de las que en la propia España surgieron luego de la invasión francesa; incluso hubo un fallido intento de incorporar como Rey del Río de la Plata a un Infante de España en 1814 con el apoyo de Inglaterra y el asentimiento de la monarquía española.
Es decir, fue la revolucionaria idea adoptada por el propio pueblo de elegir sus representantes, pero siempre bajo la tutela de la monarquía española aunque el Rey Fernando VII estuviera depuesto por los franceses en ese momento.
En estos prolegómenos del deseo de declarar la independencia toma vital importancia la nutrida correspondencia que el General San Martín, ideólogo de ella, mantuvo con quien sería delegado por Mendoza al Congreso tucumano, don Tomás Godoy Cruz.
El 24 de mayo de 1816 el General le escribe manifestándose como “Americano Republicano por principio y aplicación” y le rebate lo que Godoy Cruz le dijera el 12 de dicho mes sobre que “el punto de la Independencia no es soplar y hacer botellas”, afirmando textualmente: “Yo respondo a Vd. que mil veces me parece más fácil hacer la independencia que el que haya un solo americano que haga una sola botella” (“Historia de San Martín”, general Bartolomé Mitre, 1878 )
Y allí sigue enumerando varios principios que cree esenciales.
Siguiendo con sus misivas San Martín le dice, luego de la Declaración de la Independencia, que el Congreso ha dado “un golpe Magistral” lamentando solamente que no hubiera habido una exposición de motivos, lo que hubiera ganado “muchos afectos en Europa”.
2. Entrando al propio Congreso, asistieron al mismo representantes de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Charcas, Cochabamba, Chichas, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Mizque, Santiago del Estero, San Luis y Tucumán, reuniéndose en la casona de Doña Francisca Bazán de Laguna.
Se inició el 24 de marzo de 1816 con 33 diputados. Por presión de varias personalidades, especialmente del Gral. San Martín, se comenzó la discusión sobre la declaración de la independencia. La presidencia era rotativa y se cambiaba cada tres meses.
Es de destacar que varios territorios que habían pertenecido al territorio del Virreynato del Río de la Plata no pudieron enviar representantes, entre ellas los del Alto Perú que había vuelto a caer en manos realistas.
Las Provincias de la Liga Federal, salvo Córdoba, resolvieron no concurrir en señal de protesta contra el Directorio, unitario y promonárquico.
3. En una de sus primeras decisiones el Congreso designó Director Supremo de las Provincias Unidas del Río de la Plata al Gral. Juan Martín de Pueyrredón. Luego, especialmente por la presión del Gobernador de la Intendencia de Cuyo, Gral. San Martín, se inició la discusión sobre la declaración de la independencia.
Ésta finalmente se aprobó en la sesión del 9 de julio, bajo la presidencia de Francisco Narciso Laprida, representante de la provincia de San Juan, luego de la pregunta: “¿Queréis que las Provincias de la Unión sean libres e independientes de los Reyes de España y su Metrópoli?”. A la que la respuesta, unánime y ensordecedora, fue de aprobación, votándose luego individualmente. Aquí sí nació la Patria definitivamente.
Posteriormente, el 19 de julio, en sesión secreta, el diputado Medrano, con la intención de bloquear algunas proposiciones de depender de otra potencia foránea, se añadió: “y toda otra dominación extranjera”.
Esta fue el memorable momento de nuestra historia en el que comenzamos a ser un país libre e independiente y, como dije, nació la Patria.
A principios de 1817 el Congreso se trasladó a Buenos Aires, sancionándose la primer Constitución en 1819; luego de ello el Congreso se disuelve en 1820, tras la derrota del Directorio en la batalla de Cepeda.
Cabe agregar que el Presidente Bernardino Rivadavia, por razones económicas, resuelve el 6 de julio de 1826 unificar los festejos de la Revolución de Mayo con los del 9 de Julio; posteriormente Juan Manuel de Rosas revierte por decreto tal resolución el 11 de junio de 1835.
Indudablemente conocer bien nuestra historia es ser mejor argentino.