Hace algo más de medio siglo, se estrenaba en nuestro país una agradable película cuyo título era precisamente éste que utilizamos para identificar nuestro artículo.
Hace algo más de medio siglo, se estrenaba en nuestro país una agradable película cuyo título era precisamente éste que utilizamos para identificar nuestro artículo.
El argumento gira en torno a las locas y divertidas aventuras en busca de un tesoro, cuyo mapa poseen pero que no interpretan correctamente porque quizá buscan la verdad en lo complejo y ésta esta allí, a la vista de todos.
Lo propio suele suceder con los análisis futuristas de lo que acontecerá en política internacional, ya que los pronósticos en general coinciden muy poco con la inconstratable realidad. Hurgamos en lo más complejo de esas relaciones y un apretón de manos con una sonrisa pueden más que los cálculos algebraicos de los especialistas.
Vayamos ahora a la realidad de los hechos políticos más trascendentes acaecidos en la primera mitad del año en curso. Esto no implica dejar de lado el cúmulo de datos técnicos que permiten apoyar científicamente un resultado.
Lo que se quiere poner de resalto es el valor de los contactos humanos y la dinámica propia de las relaciones emergentes que imprime carácter peculiar al estudio del conjunto de valores que dan sustento científico al pronóstico.
Estos análisis incluyendo los imponderables humanos sumado a los intereses propios de cada país, suelen dibujar el trazado de dichas relaciones.
Por ejemplo, todo el mundo daba por hecho que persistiría el conflicto entre el inadaptado presidente de los Estados Unidos y el no menos demente líder de Corea del Norte.
Pero resultó que no sólo se reunieron ambos mandatarios en una recóndita isla de Singapur sino que un mes más tarde se concretaría una reunión a solas con el supuesto mayor enemigo de Corea septentrional.
Donald Trump, a su vez, debe afrontar muy pronto las llamadas elecciones de medio tiempo, en donde los ciudadanos tienen la oportunidad de ratificar o rectificar los errores electorales cometidos en la elección presidencial del 2016, donde precisamente resultó electo este cuestionado presidente.
Aunque estos comicios son sólo legislativos y comprenden sólo un tercio de las bancas del Senado y la totalidad de la cámara de representantes, si además se tiene en cuenta que en la actualidad los republicanos son mayoría en ambas cámaras, un resultado electoral adverso, resultaría sumamente perjudicial para estos últimos y como lo que se juzga acá es fundamentalmente la gestión presidencial y ésta se ha destacado por las imprudencias y por las duras medidas adoptadas con los inmigrantes, un voto razonable podría frenar al menos en parte los delirios de Trump.
Otro de los mayores escenarios de conflicto era el que subsistía en el mar de la China meridional, sin embargo se han bajado los decibeles notablemente y cabe esperar que lo hagan aún más, como resultado de la cumbre entre los presidentes de ambas superpotencias.
La península de Corea está identificada también como otro escenario bélico, donde ambas Coreas, la del Sur y la del Norte, han intercambiado, además de terroríficas amenazas, disparos misilísticos y de armas convencionales. Pero ¡oh sorpresa! en julio ambos presidentes se reunieron en la zona desmilitarizada que separa ambos territorios y comenzó un diálogo impensado por la paz.
Otro acontecimiento que puede citarse, sin agotar la nómina, es el traslado de la embajada estadounidense a Jerusalén, lo que significa aceptar que Jerusalén es parte del territorrio israelí. Por ello la gran mayoría de países, con más prudencia que EEUU, se han abstenido de dar dicho paso. A ello cabe agregar que fue ocupada militarmente por el ejército hebreo en la guerra de los seis días.
A todo esto se le agrega otro disparate de Trump: el rechazo del acuerdo firmado por los cinco miembros permanentes del consejo de seguridad de la ONU más Alemania (5+1) con Irán, quien renunciaba a la fabricación de uranio enriquecido y a cambio se le levantaban las severas sanciones impuestas por las Naciones Unidas, con lo que Irán se reintegraba a la comunidad internacional.
Pero el listado no se agota allí: hay que agregar el inicio de la guerra comercial contra China e incluso contra sus propios aliados y vecinos, por parte de EE.UU.
Con respecto al Mundial de Fútbol hace poco realizado en Rusia, agoreramente se había previsto que el criminal Estado Islámico aprovecharía la acumulación de tanto público para cometer las fechorías a las que nos tiene acostumbrados.
Existían serios antecedentes; por su parte Rusia se habia destacado por los bombardeos más certeros contra los campamentos de ISIS y se habían intercambiado terroríficas amenazas, difundidas a todo el mundo por Al Jazera, la cadena televisiva al servicio del terrorismo internacional.
Sin embargo nada interfirió el normal y brillante desarrollo del mundial de fútbol. Aunque estimo que no obstante la impecable organización y medidas de seguridad adoptadas, quizá hubo un acuerdo secretísimo entre las partes.
Es que Putin se jugaba mucho en este Mundial y ha demostrado en su gestión política no haber olvidado su garra como agente de la famosa KGB, por lo que no cabe descartar un acuerdo que obviando la violencia produjera mutuos beneficios entre la potencia imperial y el Estado criminal. Nada afirmo pero todo es posible, como lo demuestra Trump (pero no solo él) en este mundo enloquecido.