21 de septiembre de 2014 - 00:00

El feudalismo de Cristina

El viaje de Cristina Fernández a Formosa para respaldar al caudillo Gildo Insfrán está en las antípodas del progresismo que ella dice defender.

Gildo Insfrán es el gobernador preferido de los Kirchner. Néstor lo privilegió porque el formoseño fue uno de los primeros en ofrecerle su apoyo. Y Cristina lo acaba de respaldar con un acto en la peor semana en mucho tiempo del señor feudal. Es verdad que ese caudillismo reaccionario, conservador, clientelista y autoritario es un sello de una parte del viejo pejotismo derechoso y también de familias políticas como los Saadi, los Juárez, los Romero, los Alperovich y, por supuesto, la dinastía Kirchner, que el pasado fin de semana consagró a Máximo el príncipe heredero.

Hace un par de días le pregunté a Pepe Eliaschev como podría denominarse un modelo político de partido único, matriz corrupta del Estado, reelección eterna, represión feroz a la disidencia, clientelismo brutal, donde la justicia fue nombrada casi en su totalidad por el jefe del Ejecutivo y los dos únicos canales de televisión abierta que existen pertenecen al Estado.

Pepe inventó una palabra: eso es putinismo, me dijo. Obvia referencia al cesarismo despótico de Vladimir Putin en Rusia. A esos modelos de mano de hierro es peligroso decirles la verdad. Y si no que lo digan Jorge Lanata y su equipo de periodistas valientes. Y si no que lo diga el concejal Juan Carlos Amarilla, que le quemaron su camioneta en la puerta de su casa por haber ayudado a la investigación del programa de Canal 13. Eso es patoterismo de Estado. Impunidad. Palabras que tienen más que ver con las mafias que con los sistemas republicanos.

El rey Gildo se sienta en el trono de Formosa hace casi 20 años. Si maneja la justicia, los medios, las legislaturas y una caja inmensa para convencer con dinero es casi imposible ganarle. Casi el 80% de la población tiene algún vínculo con el Estado provincial. Un hombre que se formó en Guardia de Hierro y que según nos contó Amarilla esta semana, hace entrar en forma clandestina a 1.500 paraguayos con documentos argentinos que cobran planes para que voten por Gildo, por el que se siente dueño de la provincia y no inquilino. La Nación le paga 46 mil pensiones por incapacidad a integrantes de los wichis. Una humillación que discrimina. No es un seguro de desempleo. Insisto, es una pensión por incapacidad.

Ese es el régimen totalitario que por estos días la presidenta Cristina se cansó de elogiar. No tiene límites en su voracidad por el poder y el dinero. Por eso Insfrán con Amado Boudou y Alejandro Vanderbroele protagonizaron unos de los casos más escandalosos y groseros de corrupción. Hubo una coima de ida y otra de vuelta para refinanciar la deuda de la provincia. Es una maniobra burda, una estafa que le robó casi 8 millones de pesos a los formoseños que merece juicio y castigo. En el estadio, Gildo le apuntó a Lanata y le dijo que no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y otra vez repitió la cantilena cristinista sobre la cadena del mal humor y el apocalipsis.

Pese a todo esto, hay un falso progresismo o un ladri progresismo que está enamorado de la Cristina que tiene como modelo a Gildo Insfrán. Se dicen de izquierda y no hay gobernador más macartista y castigador del progresismo y la izquierda que Gildo. Es más parecido a Bush que a Lula. Es más parecido a Putin que al Pepe Mujica. Insfrán es un kirchnerista de la primera hora y Cristina es una insfranista de la primera hora. Se atraen políticamente porque fogonean el mismo modelo. No hay formoseño que no hable bien de Néstor, dijo en

Formosa la Presidenta. Sería bueno que se diera una vuelta por el oeste de la provincia donde los pueblos originarios de los wichis se mueren de hambre y angustia. ¿No mira Cristina el programa de Lanata? Ya se sabe, en Formosa mira los dos canales de Insfrán y en Buenos Aires mira Cámpora TV o el canal del camporismo que es lo mismo. Es cierto, no hay peor ciego que el que no quiere ver. (Gentileza Radio Mitre).

LAS MAS LEIDAS