El éxito económico portugués - Por Arnold Rubén Simoni

La Nación publicó el 27/04/2019 dos notas sobre el auge económico de Portugal. Ambos escritos elogian el resurgimiento económico. Uno con el título “Elogiado, el éxito del modelo económico de Portugal tiene vaivenes” y el otro: “Andrés Malamud. Para la Argentina es imposible aplicar el modelo portugués”.

Atento la similitud de situaciones con nuestro país y la opinión del politólogo y profesor argentino de la Universidad de Lisboa, que para Argentina es imposible aplicar el modelo portugués, he creído oportuno opinar sobre el particular y especialmente con relación a la solución de las denominadas crisis.

Lo realmente importante de las notas es que, aunque no lo exponen explícitamente, coinciden en la medida que permitió el éxito económico.

Luisa Corradini escribió: “El resurgimiento del país, hoy sostenida por el turismo y las exportaciones, comenzó tras la aplicación de un ajuste de las cuentas públicas”.

“Considerado uno de los eslabones más débiles de la Unión Europea durante la crisis del euro, en 2010, nueve años después Portugal se cuenta entre los miembros más virtuosos, con sus cuentas cerca del equilibrio presupuestario y un crecimiento superior al de sus vecinos.”

“Ese supuesto milagro reside en la característica principal de una sociedad capaz de aceptar el sacrificio del ajuste y de una clase política que supo decir presente para combatir la crisis.”

“A fin de asegurar la paz sindical regresó al viejo régimen de 35 horas de trabajo semanal en la función pública y toma 20.000 empleados en los sectores de tensión (educación, salud y justicia). Pero la medida es una gota de agua comparada con la purga del equipo precedente: 110.000 supresiones de puestos sobre un total de 675.00 persona.”

Evidente que la sociedad portuguesa no ha cambiado del día a la noche, es la misma sociedad portuguesa; lo que cambió fue la política económica. Se combatió la crisis en serio, con hechos, con medidas correctas.

Portugal resurge con una medida básica e imprescindible de toda economía de bienestar social: equilibrio presupuestario, que es parte del equilibrio total económico. No se trata de ajuste, austeridad o anti austeridad, sino de medidas económicas correctas, justas, término que tiene un solo concepto: exacto, no falta ni sobra, no beneficia ni perjudica nada ni nadie en particular.

El desequilibrio económico beneficia a unos y perjudica a todos.

Y Andrés Malamud concluye la nota exponiendo: “El gobierno sigue reduciendo el déficit fiscal. No amplió el estado y sigue realizando pequeños ajustes.”

En otros párrafos expone: “El modelo portugués consistió, primero, en sobre cumplir el ajuste, y después en desajustar gradualmente, pero manteniendo la reducción del déficit. El modelo griego, en cambio, consistió en prometer la ruptura con los organismos internacionales y después traicionar esa promesa.”

“Lo que tuvieron que hacer a partir de 2011 fue lo que llaman “devaluación interna”, achicar costos de producción, o sea, el salario. Los sueldos del sector público fueron reducidos entre el 20 y el 25 %.”

Con dicha medida y 110.000 supresiones de puestos de trabajo, Portugal redujo el gasto público y con ello el déficit fiscal, causa del fenómeno denominado inflación, desequilibrio y su consecuencia, paralización económica.

En conclusión y síntesis de ambos escritos:

1) La recuperación económica no requiere plan ni modelo para mejorar el bienestar social y evitar la pobreza, sino correcta política económica,

2) Las leyes naturales son tales y se pueden aplicar en cualquier país.

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