Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes
Por Rodolfo Cavagnaro - Especial para Los Andes
El Ministerio de Trabajo de la Nación publicó la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL) en la cual refleja las expectativas del sector empresario respecto del nivel de actividad y las perspectivas respecto del mercado laboral para el próximo trimestre.
Según este relevamiento, que salió a cuestionar informes privados, 87% de los empresarios no ven cambios en sus plantas de personal, mientras un 9% afirma que crecerán y un 4% creen que van a disminuir.
El informe de SEL consultores, hecho sobre 150 empresas, encuentra que un 17 por ciento de ellas prevé disminuciones y un 11 por ciento estima mayor empleo.
Por su parte, la consultora Manpower también publicó un relevamiento en el que el 82% de las firmas encuestadas no prevé cambios en su planta de personal, mientras que 9% espera crecimiento y 6% espera disminución. Todo esto en medio de un panorama de una economía, al menos, estancada en su crecimiento.
Cuando se aprecian las cifras aportadas tanto por el Estado como por los privados, claramente se observa que entre los que no esperan cambios y los que esperan caída, suman más del 90%, lo que confirma una situación de estancamiento que se traslada directamente al mercado laboral.
Está claro que a las perspectivas negativas con las que se pronosticaba 2015 hacia fines del año anterior hay que agregar dos elementos que han venido a complicar más el panorama.
Uno es el precio del petróleo que, si bien nos alivia el costo de las importaciones, aleja las posibilidades de sumar mayores inversiones, como se esperaba.
Por otra parte, la revaluación muy fuerte del dólar en el mundo ha generado que se devalúen casi todas las monedas de los demás países, mientras en Argentina el gobierno se empeña en mantener la moneda en situación de estancamiento ante el dólar.
Con el tipo de cambio casi fijo y una inflación del tipo del 25%, la pérdida de competitividad complicará más las exportaciones y esa caída es muy difícil que sea compensada por el mercado interno.
El mercado interno, por su parte, mostró caídas del consumo el año pasado y no aparecen señales que indiquen que pueda pegar ningún salto. La buena noticia sería que no siga cayendo, pero con eso no alcanza.
Con los números en la mesa, el Ministerio de Trabajo nos confirma una situación de virtual estancamiento de la actividad económica, mientras el Indec nos anuncia un 25% de inflación. Se confirma así un tercer año en proceso de estanflación mientras el gobierno sigue aplicando recetas para otro tipo de enfermedades. ¿Dónde está la sintonía fina que prometieron?