2 de noviembre de 2015 - 00:00

El descontrol cruza al Gobierno

Alejandro Vanoli y todo el directorio del BCRA deberán rendir cuentas de su accionar en las operaciones de futuros, que hará más difíciles las cosas al nuevo gobierno.

La City porteña en pleno mira cómo el accionar de Alejandro Vanoli y el directorio del Banco Central van a comprometer seriamente, la salud financiera del país, a partir de las recientes maniobras, en las operaciones de futuros.

“Vanoli y todo el directorio del BCRA deberán rendir cuentas de su accionar, en particular, si el perjuicio es grande”, sostienen quienes están en al tanto de esas operaciones. El mayor temor es que cuando venzan esos contratos de futuros se produzca una avalancha de pesos en el mercado, imposible de absorber, haciendo las cosas más difíciles al nuevo gobierno.

El resultado de la primera vuelta electoral desató una euforia en los mercados, en la perspectiva que las chances de Mauricio Macri van en incremento.

Sin embargo, nadie quiere dar por descontado un triunfo del candidato de Cambiemos hasta tanto no esté terminada la elección. El mercado teme que en los días que median hasta el 10 de diciembre, la administración Kirchner todavía pueda complicar aun más las cosas.

“La situación en el gobierno está descontrolada. Kicillof está desaparecido y Cristina no termina de asimilar el revés electoral. El temor es que la salida sea traumática”, explicó un analista económico.

Mientras tanto, la economía real está paralizada. Las exportaciones caen y los importadores no pueden ingresar los insumos necesarios para fabricar los productos.

La deuda acumulada por los importadores con sus proveedores y con sus casas matrices ronda los 9.000 millones de dólares, una cifra que impacta sobre las débiles reservas.

Para colmo, el BCRA para evitar una mayor demanda de divisas, ordenó una suba de las tasas que se pagan por plazo fijo para mantener los depósitos en pesos.

Hace cuatro años y en el pináculo de su vida política, tras haber ganado las elecciones con un 54 por ciento de apoyo, Cristina Fernández se ufanaba de contar con más de 52.000 millones de dólares de reservas.

Hoy, a punto de dejar la Casa Rosada, la Jefa del Estado no puede explicarse como se esfumó semejante cantidad de dinero, como aumentó el endeudamiento y como generó 200 por ciento de inflación.

Esa es, en gran medida, una de las razones del retroceso electoral del oficialismo y que la propia presidenta no quiere admitir.
En sus manos, dispone de algunos instrumentos para que sus últimos días en Olivos sean menos traumáticos.

Dio la orden de sancionar el presupuesto, una verdadera ficción contable, para que la próxima administración deba cargar con los costos de las modificaciones.

También ordenó conseguir más dólares para asegurar el suministro de divisas en las operaciones de dólar ahorro y de dolar turista para mantener la ilusión de riqueza en lo más alto. Para eso, el BCRA hará ingresar divisas provenientes de operaciones de contado con liquidación en la plaza de Nueva York, apurando la venta de bonos.

Pero todo esto no alcanza para torcer el rumbo a un electorado que busca un cambio en el país.

Por ahora, el mercado tomó posiciones en acciones y bonos en función de las expectativas de un cambio hacia una relación más amigable con el mundo de los negocios.

Las ganancias en la semana han sido importantes, en relación, con los precios previos a las elecciones. Seguramente, habrá toma de ganancias aunque nadie asegura que este clima de euforia pueda mantenerse hasta el 22 de noviembre.

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