25 de marzo de 2019 - 00:00

El camino del deseo: Agricultura - Por José Luis Alvarez

La visión estratégica nos indica que el crecimiento de América Latina será a través de su producción agrícola, es por eso que se debe trabajar para obtener mayor valor agregado de la producción primaria. Mendoza no escapa a esa lógica latinoamericana.

Es necesario hacer hincapié en el turismo, la extracción de petróleo no convencional, o en el desarrollo de los servicios. Sin embargo, en el corto plazo, la agricultura es lo que puede impactar en el crecimiento económico.

Esto parece hoy una utopía, con la vitivinicultura pidiendo ayuda por el sobrestock, las frutas de carozo sin rentabilidad, ni industrias para su proceso, y con la actividad hortícola concentrada en la comercialización al consumidor, ¿es serio decir que el crecimiento viene de la mano de la agricultura?

Este interrogante tiene fácil respuesta. Cómo vamos es obvio y sensato decir que NO (sí, con mayúscula).

Entonces, ¿cómo hacemos para pensar que el crecimiento es la agricultura?

No es la industria el motor del desarrollo, no están dadas las condiciones. No es sólo turismo, y en gran medida pueden crecer los servicios. El petróleo nos puede ayudar a generar instrumentos financieros, pero no será sólo de su mano que Mendoza encuentre su salida del estancamiento y pobreza creciente.

El problema que estamos viviendo es que el Estado no se hace cargo de ver en prospectiva, las universidades y el conocimiento no tienen una guía que les indique donde intervenir y los agricultores hacen lo que saben, que es producir sin saber que está pasando más allá de nuestra frontera.

¿Entonces? La solución más rápida, por experiencia y conocimiento, en Mendoza, ya avanzado el siglo 21, es la agricultura. ¿Y cómo lo hacemos? Bueno, esto que desvela a muchos implica parte de la solución que expuse en El camino del deseo.

Tenemos dos opciones: miramos cómo Chile sigue ganando mercados, porque tiene una diferenciación de comercio muy distinta a la nuestra y trabaja para abastecer mercados mundiales; o empezamos a buscar soluciones a nuestro alcance para no perecer en el futuro cercano.

Hace poco más de un año, durante una Misión de CAF Banco de Desarrollo de América Latina, visité Murcia. Esta región española se transformó y es actualmente una de las mejores industrias vegetales del mundo. Allí se observa al Estado nacional, comunal, sector productivo y centros de investigación trabajando por una tarea común: seguir innovando para ganar mercados y aumentar la riqueza de la región.

Para los mendocinos la crisis tiene que ser un punto de partida, que permita visualizar, a partir de los mercados, cómo proceder para abastecer, con el mayor valor agregado posible, sus necesidades. Esto con la guía del Estado, el conocimiento y la fuerza productiva para avanzar en qué hacer con nuestra tierra, clima y agua disponible.

Hay que analizar cuáles son los productos que pueden ser convertidos de commodities a specialities, es decir de productos homogéneos a diferenciados, con identificaciones de origen, alto valor agregado y formadores de precios.

Esto posibilita no sólo que poblaciones más jóvenes se interesen por la agricultura, sino que haya desarrollos científicos, mejoramiento de los sistemas de riego y el florecimiento de actividades de logística, sistemas de enfriado y conservación. También el desarrollo de investigaciones de mercados para el lanzamiento de nuevos productos o adaptación de los existentes.

La realidad nos demuestra que los avances científicos marcan una nueva impronta en el desarrollo de la agricultura  mundial. Es necesario, a esos efectos, contar con una plataforma de innovación agrícola que facilite los medios de investigación y desarrollo de soluciones tecnológicas para la agroindustria, utilizando los polos tecnológicos existentes en la provincia y adecuarnos a la agricultura 4.0 actual y aprobar una legislación nacional de patentes. Las genéticas que hoy se desarrollan en el mundo se niegan a venir al país, porque no pagamos los royalties correspondientes, creyendo que somos más vivos que nuestra competencia. Así estamos, solos y aislados.

La plataforma debe actuar como una figura de participación público-privada, donde existan aportes del estado en todos sus niveles, del sector privado e incluso la colaboración de otras provincias o países.

La solución hay que buscarla cuando se cree que se toca fondo. Esto está ocurriendo hoy, sólo basta ver cuántos pequeños productores fueron desplazados de la agricultura en los últimos años. Podemos estar peor, claro que sí. Por eso es necesario trabajar para que Mendoza pueda salir de esta crisis estructural, poniéndonos de acuerdo y construyendo un futuro. El primer paso lo tiene que dar el Estado, que debe buscar los consensos necesarios para que sigamos en el camino del deseo de una Mendoza en crecimiento.

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