A pocos meses de comenzar las conmemoraciones del bicentenario del Cruce de los Andes y la Campaña a Chile del Ejército de los Andes, me parece oportuno dar a conocer un relato sucinto de las actividades desplegadas por el entonces cadete Gerónimo Espejo, en el año 1817.
Gerónimo Espejo nació en Mendoza el 30 de setiembre de 1801; hijo de José Espejo y de Micaela Mariño, tuvo 4 hermanos: José, Juan, Valentín y Magdalena. Su madre era hija de un prisionero de guerra portugués que había sido enviado a Mendoza.
Fue educado por sus padres con esmero. El distintivo de su instrucción más su empeño en ser soldado, le permitieron ser admitido como cadete del Cuerpo de Ingenieros en noviembre de 1816, en el campamento de El Plumerillo; contaba entonces con 15 años de edad. Hizo el cruce de los Andes con el cuerpo principal del Ejército Libertador.
Combatió en Chacabuco, por lo cual recibió la distinción Medalla de Plata.
Al crearse en Chile (marzo de 1817) la Escuela Militar para preparar oficiales, formó parte de los primeros 60 cadetes incorporados a esa institución.
Realizó el curso de 6 meses, siendo en ese tiempo destinado al Batallón N° 3 de Artillería de los Andes, acuartelado en el Convento de San Pablo, en la capital de Chile.
Hacia fin de año fue enviado a participar de la Campaña del Sur e intervino en el fragoroso combate del Morro de Talcahuano, el 6 de diciembre, siendo ascendido a subteniente de artillería el 13 de diciembre de 1817.
Vemos entonces que en aquel 1817 el cadete Espejo, de 15 años, cruza los Andes, combate en Chacabuco, realiza el curso del primer contingente de la Escuela Militar de Chile creada por el general
O’Higgins y combate en Talcahuano.
Ya en 1818 participó de la acción de Cancha Rayada, la sorpresa de Cancha Rayada, y la gloriosa batalla de Maipú, donde también fue condecorado con el Cordón de Honor por las Provincias Unidas y con Medalla de Plata por el Director Supremo de Chile. Aún no cumplía 17 años y estaba ya formado como todo un soldado.
Respecto de su personalidad podemos citar a Napoleón cuando se le consulta por su corta edad: “Vengo de los campos de batalla, donde se envejece prematuramente”.
Desde mi simple condición de mendocino considero que en las conmemoraciones del bicentenario no debe olvidarse, tanto por parte del Ejército Argentino como del Ejército de Chile, a este benemérito comprovinciano.
Gerónimo Espejo, cadete argentino, cadete chileno. Todo un símbolo.
Eduardo Giro
DNI 8.146.437