Mi nombre es Martina y trabajo medio tiempo en un almacén familiar, en la ciudad de Luján de Cuyo (Modesto Lima y R. del Líbano). Para el pasado Día Internacional del Libro decidimos abrir un espacio que desde el detalle pudiese fomentar la lectura entre los vecinos del barrio. Es solo un estante que colocamos en la entrada del local con un cartel que plantea dejar un ejemplar y llevar otro como método de intercambio. Tenía mis dudas en un comienzo, tuve la preocupación de que no pudiese activarse de la manera que me gustaría, fue lo primero que revisé al otro día y ese temor se concretó, ya que, en efecto, nada se había movido, pero aún así lo volvimos a sacar.
