La lectura en voz alta es un recurso que el Gobierno provincial puso en marcha para que niños y jóvenes lean más y se fortalezcan en su crecimiento hacia la adultez.
En tiempos de pantallas, celulares y otros implementos electrónicos, recursos que alejan a la persona de la lectura, resulta propicio que la DGE haya implementado la lectura en voz en las aulas. Una idea, que bien se puede trasladar también a los hogares. Es gratuita y ayudará a que los jóvenes se formen mejor.
La lectura en voz alta es un recurso que el Gobierno provincial puso en marcha para que niños y jóvenes lean más y se fortalezcan en su crecimiento hacia la adultez.
Hay diversos intentos por lograr que los juveniles componentes de la comunidad lean libros, diarios, revistas y cualquier otra oferta gráfica porque en la actualidad se observa un marcado déficit en ese sentido.
La adolescencia es una etapa crítica para llegar a la adultez y es necesario que transcurra con oportunidades de aprendizaje, con bases que permitan construir una identidad lo más sólida posible.
Opciones existen y una de esas, muy importante, es la aprehensión de la lectura como un factor de crecimiento personal.
Por eso resulta prometedor el programa que impulsó la Dirección General de Escuelas, que convirtió a las treinta jornadas de abril en curso como el mes de la lectura en voz alta.
La iniciativa que rige para todos los niveles y modalidades de enseñanza ya tuvo una expresión práctica el pasado 2 de abril, cuando se celebró el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, y se repetirá el jueves 23, cuando se conmemore el Día Mundial del Libro.
Están involucrados en el operativo alrededor de 500 mil estudiantes, de los niveles Inicial, Primaria y Secundaria, además de cursantes de educación especial y de adultos.
El programa -como lo explicó la periodista Verónica De Vita en Los Andes del pasado 6 de abril- propone intervenciones diferenciadas según la edad. En el nivel Inicial, el foco es “el despertar de la palabra”, ese primer vínculo con los sonidos, los ritmos y las historias. En Primaria, la clave es generar espacios de lectura compartida que fortalezcan la escucha y la conversación.
En tiempos en que abundan los dispositivos digitales en las manos de los adolescentes, situación que en sí no estaría mal si hubiera alguna correlación con la lectura de un texto,
La propuesta de la DGE promoverá el entusiasmo de escuchar a alguien que lee en el aula y otros escuchan, mecanismo que puede derivar, o no, en el debate de lo que se ha expuesto en voz alta, ejercitando también la comprensión lectora.
La propuesta está centrada en transformar el aula en un espacio de escucha activa y participación, pero también se propone que llegue a otros espacios que rodean el aula, de manera determinante el hogar.
Una antigua empresa dedicada a fabricar utensilios de plata proponía “una idea que puede fortalecer a tu familia”. Era ni más ni menos que leer en el hogar. “Esta noche en la mesa, al cenar, lea en voz alta algo a su familia. Mañana por la noche permítale a otro miembro leer algo”.
De igual manera niños y adolescentes mendocinos pueden llevar la iniciativa a sus hogares e incentivar a leer algo en la intimidad del hogar. Enriquece y no tiene costo.