6 de noviembre de 2014 - 00:00

El amor a los 80

La actriz de 80 años comparte protagónico con Christopher Plummer, de 84, en la remake estadounidense del film que aquí hicieron China Zorrilla y el español Manuel Alexandre.

Shirley MacLaine es una de las pocas estrellas de su edad que sigue conquistando un lugar preferencial en las carteleras, tanto en cine (todos los años aparece en algún film y su última participación fue en 2013 en la nominada al Oscar “La vida secreta de Walter Mitty”) como en tv (participó en la tercera temporada de de “Downton Abbey” en 2012 y este año en la quinta temporada de “Glee”) y en teatro, su gran pasión, donde sigue presentando unipersonales en los que interactúa con el público.

Ahora llega como protagonista de “Elsa & Fred”, la versión estadounidense del film argentino que dirigió Marcos Carnevale en 2005 y protagonizaron China Zorrilla y el actor español Manuel Alexandre.

En la remake que se estrena hoy y que dirige el británico Michael Radford (el mismo de “El cartero”), MacLaine comparte cartel con el canadiense Christopher Plummer, de 84 años, en el papel de un hombre deprimido tras la muerte reciente de su esposa, pero que al conocer a la alegre y optimista Elsa recupera sus ganas de vivir.

“Ví la película argentina” -dijo la actriz en una entrevista reciente- y me encantó. Me encantó la relación entre ambos. Enamorarse a una edad avanzada me pareció realmente atractivo”.

A primera vista, el personaje Elsa, de MacLaine, parece no ser más que una vecina extravagante de Fred. Sin embargo, ella es una caja de sorpresas, las que no conviene revelar para evitar anticipos indiscretos, aunque valga decir que los espectadores deben estar precavidos de que las apariencias engañan y de que esta película tiene muchas modificaciones con respecto a la versión argentina.

“Elsa realmente miente en todo”, dice la veterana actriz. Sin embargo, poco importa, ya que es ella quien recupera a Fred a “La Dolce Vita” y lo lleva a Roma para revivir en la Fontana de Trevi la memorable escena que, en el film de Fellini de 1960, protagonizaron Marcello Mastroianni y Anita Ekberg.

¿Usted considera que ha tenido una “dolce vita”?, le preguntan.

“En realidad no puedo imaginarme haber tenido una vida mejor”, contesta este mito viviente del Hollywood clásico que a su todavía intensa actividad actoral suma el haber publicado numerosos libros, tanto autobiografías como textos espirituales sobre sus creencias en la reencarnación y la filosofía new age.

Y cuando se le pregunta sobre cómo sobrelleva su década octogenaria, responde suelta de cuerpo y con un mohín: “Bueno, estoy mucho más cerca de morir”.

Literalmente eso es cierto, aunque todavía no se le nota a esta mujer vibrante y llena de vida que ganó un Oscar como mejor actriz en 1983 por “La fuerza del cariño” y que le aportó al cine muchísimos títulos fundamentales desde su debut con Hitchcock en 1955.

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