Las campañas electorales están en su apogeo, y desde las fuerzas políticas y el arco civil se formulan diagnósticos, se enumeran las cuentas pendientes y se proponen mejoras. Sin embargo, a pesar de algunas diferencias -no del todo sustanciales-, todos coinciden en puntualizar los temas prioritarios: los procesos de formación docente, la mejora de la calidad y la reducción de la deserción estudiantil.
El Frente Renovador propone una Agencia Nacional de Evaluación conformada por especialistas externos al sistema educativo, empresarios, padres de familia, además de académicos y funcionarios provinciales. Este organismo evaluaría cada instancia ejecutiva, Nación, Distrito y Escuela, en base a un "índice de gestión promedio", luego se indicarían los objetivos a cumplir y a partir de los resultados se asignaría el financiamiento educativo.
El radicalismo propone un Consejo Nacional de Calidad y Evaluación Educativa, cuyo objetivo sería desarrollar un sistema de evaluación e información educativa que permita conocer el rendimiento de cada alumno para luego establecer programas específicos de mejora. Esta fuerza, a diferencia del Frente Renovador, no menciona el financiamiento en base a los resultados.
En la ciudad de Buenos Aires, el Pro aprobó en agosto de 2014 una ley que creó la Unidad de Evaluación de la Calidad y Equidad Educativa. Este ente autárquico tiene como objetivo la evaluación sistemática y periódica del nivel de aprendizaje alcanzado por los alumnos y el desempeño docente. Aunque no se menciona en la plataforma electoral, se estima que se propondrían los mismos lineamientos a nivel nacional.
La Coalición Cívica - Ari promueve la creación de un comité de evaluación de la educación argentina constituido por las universidades públicas más importantes del país y las de sus carreras de Ciencias de la Educación.
En el Frente para la Victoria (FpV) la premisa fundamental es la continuidad en lo estructural del sistema educativo, recuperando la centralidad de lo pedagógico, y orientar los esfuerzos de la gestión en la enseñanza como instrumento clave para la calidad educativa.
La formación docente
El Frente Renovador propone enfocar la formación docente en la actualización disciplinar en temáticas generales del área del currículo, ciencias naturales y sociales, matemáticas y lenguas. Además esta capacitación debe diferenciar categorías de actores, por un lado docentes de nivel inicial, básico, y secundario y directores de esos mismos niveles.
El Pro propone mejorar la formación docente apuntando al perfeccionamiento y la innovación en la investigación y prácticas de enseñanza.
El radicalismo propone generalizar la dedicación exclusiva y semiexclusiva de los docentes, y en temas de formación docente asimilar la experiencia de Rafael Correa en Ecuador, quien con su Reforma Educativa (2007) creó la Universidad Nacional de Educación, contratando a los mejores expertos internacionales para la capacitación de sus maestros y profesores. Además propone incluir equipos de investigación que puedan cogobernar con los directivos.
En el FpV, el documento “Más y mejor educación para todos, desafíos para la próxima década” propicia una nueva carrera de formación docente con perfil universitario de grado y posgrado para los maestros, con movilidad horizontal e incorporación de procesos de investigación pedagógica en las escuelas.
La Coalición Cívica - ARI, en el capítulo Educación de su plataforma, propone el mejoramiento de la formación docente y capacitación permanente. Además la instrumentación de planes de formación obligatorios para supervisores y directivos de las instituciones educativas, requisitos indispensables para acceder a los cargos por concurso.
La deserción estudiantil
En cuanto a la deserción estudiantil, la mirada de los candidatos se centraliza en la educación primaria y secundaria. Las cifras son alarmantes, solo 43% de los ingresantes en la educación media accede al título, estadística que sitúa a nuestro país con uno de los indicadores más bajos en América Latina, y sólo 17% de los jóvenes de entre 25 y 29 años cuenta con un título universitario.
El Frente Renovador propone una secundaria con menos materias y prioriza la enseñanza de matemáticas, lenguas, ciencias, además de una orientación del conocimiento articulado con el mercado de trabajo.
Desde el Pro también se propone una vinculación entre el mundo laboral y académico, reformas en el currículo y en cuanto a la deserción, si bien no se menciona este tema en particular, interpretamos por las políticas educativas ejecutadas en la ciudad que se generarán otras alternativas de aprendizaje, extendiendo la educación a distancia con programas similares a “Termina el secundario”, recientemente implementado en la Ciudad de Buenos Aires y a nivel país.
El radicalismo incorpora un fondo de incentivo a la mejora con el fin de producir cambios en la enseñanza, incentivar la permanencia en el sistema y premiar a los alumnos con mejores trayectos escolares.
En el FpV, las propuestas educativas continuarán seguramente los lineamientos establecidos por el Ministerio de Educación a nivel nacional. En este sentido el Plan FinEs intenta reinsertar a los jóvenes que adeudan materias para que finalicen sus estudios primarios y secundarios. Su propósito es ofrecer a los jóvenes y adultos de todo el país un plan específico mediante tutorías, y libros de textos para la finalización de sus estudios.
La Coalición Cívica - Ari. Creación de un programa de “Éxito Escolar” que, mediante intervenciones económicas, sociales, sanitarias, culturales y pedagógicas, eleve del actual 31% al 75% el porcentaje de alumnos que comienzan primer grado y completan el quinto año de la educación secundaria.
El Gen - FAP, en formación docente propone mejorar democratizando las instituciones de formación docente, realizando los cambios curriculares necesarios, incorporando el abordaje de herramientas que permitan al docente intervenir con más seguridad en las problemáticas asociadas a la escuela.
Con respecto a la deserción estudiantil, incentivar el vínculo entre educación y trabajo, por medio de la promoción y consolidación de la educación técnica en el nivel medio desde programas con formación práctica vinculados a la realidad productiva de cada provincia.
Frente de Izquierda (FIT) y de los Trabajadores - Partido Obrero. La oposición de izquierda propone colocar a la educación al frente del desarrollo social y nacional, triplicar el presupuesto educativo, quitar los subsidios a todo tipo de educación privada, un salario docente igual a la canasta básica familiar y canasta educativa básica para los alumnos, pasantías establecidas por la docencia y no por la empresa. Por último declaración de la emergencia educativa y edilicia.
A manera de conclusión
Como observamos, los distintos espacios partidarios coinciden en líneas generales en un mismo diagnóstico. A diferencia de la política exterior, la seguridad, desarrollo económico, el empleo y la vivienda, la educación genera consensos. Las diferencias radican en los métodos para implementar las mejoras. Los capítulos que generan mayor discrepancia corresponden a la inversión educativa.
Para la oposición, los recursos públicos dedicados al sistema, si bien han alcanzado cifras cercanas al 6% del PBI, no dan cuenta de la distribución del gasto orientado a lograr mejores resultados para una educación de mayor equidad en el acceso al saber. Otro punto de importancia que genera diferentes miradas es el centralismo del Estado en la formulación de la política educativa; las distintas voces sostienen que esta función le quita creatividad a los distritos escolares.
Los debates ya están instalados, como lo fueron en las recientes campañas electorales de Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile. Más allá de sus particularidades, han compartido el objetivo común de trabajar en el acceso, la permanencia y el egreso.
Esperemos entonces que en nuestro país, en la transición electoral, se reduzcan las diferencias y las promesas de campaña no queden solo en buenas intenciones.