Durante el mes de agosto, los mendocinos presenciaron con asombro y admiración el traslado del reactor de hidrodesulfuración de combustibles diésel, denominado HG-D-3501, del punto de su fabricación en la Planta Nº 2 de Impsa (carril Rodríguez Peña), a la Refinería Luján de Cuyo de YPF.
Es el transporte de la pieza más grande y pesada que se ha transportado por caminos de nuestro país.
Pero, cuando el traslado de la enorme pieza, de 456 toneladas de peso y 38 m de largo, comenzó a desarrollarse, inesperadamente surgió un inconveniente que demoró su viaje hacia el Centro Industrial Luján de Cuyo (CILC), la refinería construida en 1940, en el oeste de Luján de Cuyo.
Debido al peso del aparato, de 456.000 kilogramos, los técnicos de la Vialidad Nacional (DNV) advirtieron que el carretón de 240 ruedas y su carga no iban a poder atravesar el puente de las rutas nacional 7 y la provincial 15.
Por eso el traslado se detuvo por cuatro o cinco días y la caravana quedó detenida en la lateral oeste del Acceso Sur, al sur de la calle Olavarría.
No es momento de desconocer el muy bien diagramado y ejecutado proceso de traslado de la pieza industrial, pero su interrupción no se debería haber planteado por falta de coordinación. Los estudios de peso y dimensiones tendrían que haber estado listos mucho antes del momento de ejecución del operativo.
Insistimos que un emprendimiento de esta envergadura no se resuelve en algunos días de inspecciones y comprobaciones. Desde hace mucho tiempo se sabía que había que organizar un “difícil viaje” y de esa manera no se explica por qué en el momento de llevar a cabo la transportación del reactor, surgieron los inconvenientes narrados.
El sentido común indica que, para la jornada de comienzo de la delicada operación de traslado del elemento en cuestión, todos los ensayos, mediciones y comprobaciones deberían haber estado listos para asegurar una efectiva transportación de la estratégica unidad industrial.
Es muy meritoria la capacidad de fabricación en nuestra provincia del reactor, en la que participaron más de 300 trabajadores, técnicos, soldadores y personal especializado de otras ramas de la industria.
Durante más de dos años, con gran esfuerzo y meticuloso trabajo, se logró construir la pieza que mejorará la producción del combustible Diesel que se procesa en la refinería.
Sin embargo, por insólitas secuencias que sólo existen en nuestro país, el traslado se frenó en un punto de su ejecución porque Vialidad Nacional no había dado su permiso.
Finalmente, el reactor recuperó el movimiento y posiblemente cuando el lector lea este comentario, ya estará en el punto de destino, en el centro del gran complejo industrial de YPF y comenzará el proceso de ponerlo en funcionamiento.
Dejamos a la consideración algunos interrogantes. ¿Están las rutas y los puentes preparados para soportar las cargas de un transporte que crece en peso y dimensiones debido a la tecnología automotriz, las necesidades de disminuir los costos, los naturales cambios en la logística, los requerimientos del agro y los grandes establecimientos industriales?
A modo de ejemplo muy ilustrativo, la autorización que el gobierno nacional le dio a los camiones de transporte de cargas llamados bitrenes (que pueden llevar mucho más tonelaje que un medio convencional) para circular por todas las rutas del país, puede ocasionar riesgos debido al pésimo estado de los caminos, especialmente los nacionales, por falta de mantenimiento.
Por lo tanto, ahora es el reactor… pero mañana es posible que se repita la historia.