28 de septiembre de 2025 - 00:00

Tras el rescate, la necesidad de política

Le corresponde de ahora en más una corrección de orden político a la actual gestión libertaria para ponerse a resguardo de una parte de la oposición que puede llegar a anhelar, por qué no pensarlo, en el naufragio de la actual administración a mitad de su camino.

El apoyo otorgado esta semana por el gobierno de Donald Trump a la gestión de Javier Milei no debe sorprender, puesto que se encuentra en sintonía con la excelente relación dispensada por la administración del republicano desde que éste y el líder libertario están al frente de sus respectivos países. Hasta se puede afirmar, en línea con el pensamiento de varios analistas y observadores, que se trata de una suerte de retribución por el apoyo constante que nuestro país le viene otorgando en los temas internacionales a la presidencia de Trump.

Este aire fresco en lo económico, basado en un rescate de hasta 20.000 millones de dólares y otras ayudas, llegó en momentos muy difíciles para la gestión de Milei. La política ponía en jaque los avances en materia económica, en parte por errores del propio gobierno y también por la audacia opositora para captar debilidades en la gestión.

Leyes aprobadas contra la voluntad del Gobierno y el rechazo a los vetos que ponían en duda la perdurabilidad del equilibrio fiscal tuvieron su lógico correlato en los mercados, obligando al Gobierno a disponer del total utilizable de reservas del Banco Central para frenar una incipiente corrida cambiaria. El fantasma de la devaluación y la crisis política, tan frecuentes en la historia argentina, parecía comenzar con un nuevo capítulo.

Como bien se ha indicado a través de calificados periodistas argentinos en estos días, resultaba prácticamente imposible esperar una salida rápida sin el respaldo norteamericano, cuando el mercado cambiario le había llegado a requerir a la autoridad monetaria nacional desprenderse de unos 1.100 millones de dólares cada tres días para mantener el precio de la moneda estadounidense dentro de la banda establecida.

Le corresponde de ahora en más una corrección de orden político a la actual gestión libertaria para ponerse a resguardo de una parte de la oposición que puede llegar a anhelar, por qué no pensarlo, en el naufragio de la actual administración a mitad de su camino, como ocurrió hace 24 años con el gobierno de Fernando de la Rúa. Se trataría de una nueva herida en lo institucional con cicatrices siempre perdurables.

Buscando resguardo, los malos resultados electorales en las recientes elecciones desdobladas de la provincia de Buenos Aires deberían llevar al gobierno de Javier Milei a una rápida revisión de su vínculo con los sectores de la oposición que apoyaron, en el primer año de gobierno, las primeras reformas promovidas para la paulatina reestructuración del Estado.

Probablemente el afán de “pintar de violeta” al país y, por lo tanto, a candidatos propios y fundamentalmente aliados, haya conducido al oficialismo libertario a un aislamiento innecesario y especialmente desagradecido con quienes aportaron desde el Congreso.

Por ello tampoco se debería relativizar la sugerencia de las autoridades estadounidense con relación a un mejor vínculo con gobernadores y el Congreso, para poder transitar más fácilmente hacia reformas que se necesitan para la segunda parte de la gestión.

Milei y su gobierno tienen ahora el desafío de construir acuerdos, no de dinamitarlos, como ha venido sucediendo en muchos casos.

LAS MAS LEIDAS