La Argentina abandonó la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la que era miembro fundador desde 1948, año de fundación del organismo de las Naciones Unidas.
Tras los pasos de Estados Unidos, la administración nacional concretó la salida de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El abandono de la OMS deja al país fuera de la cooperación y el financiamiento global, pero el gobierno dice que no afectará la atención sanitaria de la población.
La Argentina abandonó la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la que era miembro fundador desde 1948, año de fundación del organismo de las Naciones Unidas.
¿Será una buena decisión la adoptada por la administración que encabeza Javier Gerardo Milei? No se sabe, el tiempo dirá cuáles fueron las consecuencias si las hay o si todo siguió igual en materia sanitaria.
La medida imitó los pasos adoptados por Estados Unidos en su rechazo a la colaboración con organismos internacionales, pero no hay punto de comparación porque el país del Norte tiene recursos económico-financieros que nosotros no poseemos y formas de cubrir la no vinculación con el organismo internacional a través de sus centros de investigación.
La decisión tomada en la Casa Rosada venía analizándose hace más de un año y comenzó a tomar forma tras la visita a la Argentina del secretario de Salud de los EEUU, Roberto F. Kennedy Jr., quien se reunió primero con el ministro de Salud argentino, Mario Iván Lugones y después con el presidente.
Tras los encuentros, el Gobierno anunció que se pasaba de “un modelo centrado en reparar la enfermedad a uno enfocado en cuidar la salud basado en evidencia científica”.
Para el prestigioso infectólogo Hugo Pizzi la posición del gobierno de retirar al país de la OMS “da mucha tristeza”, aunque también dijo que la organización “se había politizado y había cometido errores graves durante la pandemia de Covid 19”.
De todos modos, el especialista expresó el deseo de que, en el futuro, Argentina pueda reconsiderar su decisión, y volver a formar parte del organismo “porque este tipo de entidades internacionales promueven la cooperación en salud”.
Otros profesionales del campo sanitario opinan distinto. Fernanda Boriotti, presidenta de la Federación de Profesionales de la Salud de Argentina, considera que no pertenecer más al organismo especializado internacional “atenta contra la salud de los ciudadanos y se suma a una serie de medidas que han desarticulado programas esenciales, como la entrega de medicamentos para VIH y tuberculosis, así como la prevención del embarazo adolescente”.
Es de esperar que, si a partir de ahora no habrá relación con un centro mundial en la prevención en salud, se apuntale debidamente y sin retaceos a las instituciones argentinas de investigación, tal el caso del especializado Instituto Nacional de Microbiología Dr. Malbrán, de CABA, las universidades nacionales y las áreas específicas de los centros de investigación del Conicet.
Podría ser una buena oportunidad para los científicos en el campo de salud, pero claro, siempre que estas áreas sean dotadas de presupuestos acordes con sus objetivos y dispongan el instrumental necesario, situación que no parece ser la actual, con recortes en los ámbitos universitarios y de investigación, tal como lo advierten investigadores y las academias científicas.