23 de marzo de 2026 - 00:00

Restricciones que también alteran hábitos de consumo

Preocupa claramente que un significativo porcentaje de los asalariados encuestados por la UCA haya reconocido que por falta de recursos debe dejar de lado alguna comida diaria. Con otro dato trascendente de que la región de Cuyo, que se ubicó por debajo del promedio del país en cuanto a cantidad de comidas no consumidas por imposibilidad de adquirirlas.

La restricción de gastos es uno de los problemas que más afecta en estos tiempos a un elevado porcentaje de familias argentinas, en especial a las que pertenecen a la clase media y a las más bajas. Ello repercute notablemente en el cumplimiento de habituales y necesarios hábitos diarios, que se ven afectados muchas veces por la carencia de recursos.

Una encuesta dada a conocer recientemente por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) señaló que contar con trabajo en Argentina no significa necesariamente poder cumplir con necesidades alimentarias durante el día, como comer al mediodía para aquellas personas a las que el horario laboral se los permite, o en otro momento de la jornada. El dato relevante del trabajo señala que uno de cada cuatro trabajadores no almuerza.

Preocupa claramente que un significativo porcentaje de los asalariados encuestados haya reconocido que por falta de recursos debe dejar de lado alguna comida diaria.

Y otro dato trascendente del trabajo de la UCA se refiere a la región de Cuyo, que se ubicó por debajo del promedio del país en cuanto a cantidad de comidas dejadas de lado durante una jornada de trabajo.

Como bien señalan analistas consultados por este diario sobre el crudo informe del trabajo en cuestión, hay un alto porcentaje de trabajadores jóvenes que dejan de lado una o más momentos dedicados a la comida durante la jornada a raíz de los recursos escasos y, seguramente, valiéndose de la opción de alimentos más baratos, pero a la vez menos nutritivos, que les permiten atenuar la falencia antes descripta, pero a un costo con el paso del tiempo negativo en su estado de salud.

Si bien se debe reconocer que esta situación refleja una especie de combo compuesto por bajos recursos y hábitos de consumo cada vez más orientados hacia las comidas rápidas y ultraprocesadas, no cabe ninguna duda de que dicha tendencia se ve cada vez más adelantada por la estrechez económica reinante en amplios segmentos de la sociedad trabajadora.

Esta realidad no debería ser desatendida por las autoridades de turno. Es parte de una crisis del día a día de la gente que queda reflejada en el cuadro recesivo que caracteriza a este momento del rumbo económico del país. Confronta claramente con una macroeconomía que se ordena, sin ninguna duda, pero probablemente con un efecto en la sociedad que de ninguna manera puede ser el deseado.

La tendencia inflacionaria alcista que soporta la Argentina en forma constante desde hace varios meses debe requerir por parte de las autoridades una mayor consideración de la situación social, sin que ello suponga resignar el equilibrio fiscal con el que se sustentó el plan de gobierno en desarrollo.

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