14 de marzo de 2026 - 00:00

Nuevo ministro de Justicia: ¿nuevos jueces?

Esta creciente negligencia por la que no se nombran nuevos jueces, no hace más que acentuar torpemente el descreimiento de la ciudadanía en sus instituciones, en especial en la justicia. Entre otras razones porque muchas veces las vacantes en juzgados son cubiertas por jueces subrogantes que sobrecargan su trabajo y producen una más lenta tramitación de causas en trámite.

La asunción de un nuevo ministro de Justicia de la Nación alienta la expectativa de normalización del Poder Judicial. Recae sobre la nueva gestión del doctor Juan Bautista Mahiques acelerar el nombramiento de un importante número de jueces y fiscales en lugares vacantes en todo el país.

De la anomalía no es único responsable el actual gobierno, pero debe señalarse que poco y nada se ha hecho para atemperar tan fuerte falencia, que no hace otra cosa que entorpecer la gestión de uno de los poderes del Estado.

Los datos son contundentes, vale reiterarlo. La vacancia ya se aproxima al 36% del total de magistrados en condiciones de ejercer funciones. Faltan 364 jueces federales, a lo que se le debe sumar un número también significativo de vacantes en el Ministerio Público Fiscal. Retiros voluntarios y jubilaciones pueden engrosar dicho número.

Por otra parte, en el despacho presidencial se encuentran a consideración, según datos conocidos recientemente, 203 ternas de candidatos a cubrir parte de los juzgados no ocupados, remitidas a lo largo de los meses por el Consejo de la Magistratura, el órgano institucional a cargo de la selección de postulantes y evaluación de la labor de los jueces. Resulta sumamente sugestivo que, a pesar de ello, en los dos años de gestión del presidente Javier Milei todavía no se haya remitido al Senado ninguna nominación.

La negligencia oficial en el tema deriva, inevitablemente, en un roce entre la conducción de los poderes del Estado. La Corte Suprema de Justicia se expidió no hace mucho tiempo solicitándole al Poder Ejecutivo la normalización. Y vale añadir que el funcionamiento actual del máximo tribunal, con sólo tres miembros, también ejerce indebida presión a la hora de dictar sentencias.

¿Qué dirán en el Senado? En el otro poder político de la República generalmente abundan acciones que ponen a la luz intereses partidarios, de los que también son prenda de negociación postulantes a hacerse cargo de juzgados y fiscalías. Es otro ámbito en el que alguna vez debería imponerse la cordura, aunque muchas expectativas se diluyen si se tiene en cuenta el bochorno que significó la frustrada nominación de jueces para la Corte intentada por la actual gestión.

Esta creciente deficiencia no hace más que acentuar torpemente el descreimiento de la ciudadanía en sus instituciones, en especial en la justicia. Porque muchas veces las vacantes en juzgados son cubiertas por jueces subrogantes que sobrecargan su trabajo y producen una más lenta tramitación de causas en trámite.

Por todo ello urge solucionar esta grave deficiencia, porque el Judicial es el principal poder en garantizar el Estado de Derecho por su distancia con los otros dos poderes. Tiene el mandato de resguardar la constitucionalidad de las leyes y la igualdad de condiciones.

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