Los bomberos voluntarios necesitan más apoyo

La Municipalidad de Luján de Cuyo reconoció a los bomberos voluntarios y otros servidores que auxiliaron a los lujaninos durante los incendios de octubre. Es ponderable que se valorice el trabajo de estos estos planteles no estatales, pero el Estado debe procurar auxiliar económicamente y con equipos a las unidades privadas de la defensa civil en atención a su meritoria labor.

Fin de semana crítico y catastrófico -con el viento Zonda se propagaron distintos focos de incendio que consumieron a unas 2.500 hectáreas en el piedemonte de Luján de Cuyo. Foto: Orlando Pelichotti
Fin de semana crítico y catastrófico -con el viento Zonda se propagaron distintos focos de incendio que consumieron a unas 2.500 hectáreas en el piedemonte de Luján de Cuyo. Foto: Orlando Pelichotti

En distintos departamentos fue valorizado el trabajo de bomberos voluntarios y otros servidores públicos que actuaron en los incendios causados por el viento Zonda a fines de octubre, impidiendo con su acción que los estragos fueron mayores a los producidos en bienes públicos y privados.

Uno de los importantes actos de reconocimiento se realizó en la Municipalidad de Luján de Cuyo, donde se distinguió a los responsables de prevenir las complicaciones causadas por los siniestros generados en el piedemonte.

Los bomberos voluntarios del departamento y diferentes organismos estatales y privados se aplicaron denodadamente en la extinción de las llamas, junto al personal de fuerzas provinciales, especialmente dependientes del Ministerio de Seguridad provincial.

Hay que recordar que, en esas jornadas, especialmente en los sucesos de la madrugada del domingo 29 de octubre, ráfagas muy intensas de viento Zonda (categoría Z3) facilitaron la aparición de diversos focos de incendios, que se diseminaron rápidamente y formaron un extenso frente que afectó una importante zona del departamento de Luján: particularmente en los distritos de Las Compuertas y Vertientes del Piedemonte.

En ese contexto se contó con la esforzada labor de héroes anónimos que impidieron que las llamas hicieran más estragos en las zonas precordilleranas, y no obstante su tenaz tarea no se pudo impedir pérdidas materiales en viviendas particulares, inmuebles destinados al turismo (cabañas), flora autóctona y ecosistema.

Se trató de un trabajo en conjunto de cientos de personas -más la coordinación de recursos públicos municipales, provinciales y nacionales-, que evitó la propagación del fuego en áreas pobladas. Afortunadamente, no hubo que lamentar ninguna pérdida humana.

En el caso de Luján de Cuyo, además del reconocimiento a los bomberos voluntarios de la zona, se destacó la ayuda brindada en la emergencia por empresas privadas, organismos oficiales y empleados municipales.

Justo, entonces, fue el reconocimiento a labor de todos, servidores públicos y privados, en la situación derivada de factores climáticos, pero los esfuerzos realizados por los voluntarios deben ser también tenidos en cuenta desde la ayuda y el apoyo material porque sus elementos de combate y el parque rodante que utilizan se afecta en cada intervención, y mucho más cuando los eventos son de la magnitud de los incendios producidos en el piedemonte.

Las fuerzas que integran el voluntariado deben ser apoyados con más constancia y frecuencia, siendo necesario asignarle recursos e implementos que renueven sus equipos de lucha contra las adversidades. En los sucesos que hemos comentado, los hombres y mujeres que integran esos cuerpos volvieron a dejar a la vista el papel que cumplen como principales protagonistas de la defensa civil, junto a los efectivos que tiene el Estado.

Los bomberos voluntarios prestan una eficaz ayuda en las numerosas situaciones de emergencia, algunas de ellas de magnitud catastrófica, para la población.

Es verdad que esas dotaciones civiles disponen de subsidios oficiales, apoyos de instituciones extranjeras dedicadas a la defensa ciudadana y del aporte de las cuotas que pagan los habitantes de sus áreas de influencia, pero todos esos componentes de ayuda no alcanzan para mantener y renovar los costosos equipamientos que se sacan al terreno.

Por otra parte, los integrantes de esos cuerpos reciben una capacitación formadora especial para enfrentar con aptitud incendios estructurales y otras intervenciones, y muchos de sus integrantes se adquieren grados técnicos en prevención y otras especialidades.

El Estado, tanto en su modalidad municipal, provincial o nacional, debe hacer todo lo posible para garantizar la disponibilidad de aquellos recursos y equipos que permitan actuar con solvencia ante el llamado de las urgencias.

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