El Gobierno nacional ha aplicado recortes en el presupuesto del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y deja cesantes técnicos y empleados del instituto, que tiene su sede central en el Parque Tecnológico Miguelete, provincia de Buenos Aires.
La decisión oficial afectará el correcto desenvolvimiento del organismo, que posee delegaciones en distintas partes del país, siendo la de Mendoza una importante representación, en Luján de Cuyo.
En reciente encuentro realizado en Miguelete, denominado “Argentina productiva, con el INTI de pie”, industriales y directivos de asociaciones Pyme defendieron el instituto, alertando que la reducción presupuestaria y el achicamiento de la planta de personal afectará, en plazos perentorios, la competitividad y capacidad exportadora de las empresas, chicas y grandes.
En el caso del INTI Mendoza, es un centro con muchos años y trayectoria, donde se realizan trabajos para la industria alimenticia. Su papel es el de asistir en cuestiones de mejora de productividad y tecnologías de gestión a temas ambientales, ensayos y asistencia técnica. Su personal puede resolver una problemática de tratamiento de efluentes para una bodega, como el desarrollo de un producto alimenticio.
Además, y a través de la red de centros y de investigación y desarrollo, el instituto capacita y certifica personal en la industria metalúrgica o del petróleo o asiste a la autoridad local en las medidas de seguridad de los medios de transporte por cable de los centros de esquí (aerosillas o teleféricos).
Por eso preocupa la eliminación de mil servicios técnicos que el instituto brindaba a la industria y a la comunidad, el cierre del Servicio Argentino de Calibración y la eliminación del Sistema de Metrología Legal.
Localmente, el INTI Mendoza trabaja como un socio estratégico para las pymes regionales mediante transferencia tecnológica, asistencia técnica, ensayos de laboratorio y capacitación. Su objetivo es mejorar la competitividad y calidad del sector productivo frente a las exigencias del mercado.
Claudio Berterreix, exdirectivo del, consultado por este diario, dijo que “las necesidades de regulación de los productos por seguridad, salud o medio ambiente son necesarias, imprescindibles, y no pueden hacerse solamente desde el sector privado. También el comercio regulado desde el Estado es un beneficio para los ciudadanos, ya que si el error de los instrumentos continua irá en detrimento de quien compra combustible. Si una entidad pública no certifica ese error, el perjuicio será para uno y otro lado del mostrador”.
En una palabra, las empresas en su inmensa gama de ofertas y prestaciones y el público en general necesitan contar con el pleno funcionamiento de una institución como el INTI.
Cuanto más competitivo y eficiente sean las acciones de estos organismos, el beneficiado será el país. Entonces, es imperativo fortalecerlos y dotarlos de equipamiento acorde con las tecnologías actuales y de personal capacitado, bajo concurso y bien remunerado.