13 de julio de 2026 - 00:10

Museo Sanmartiniano: la necesidad de preservarlo

De ninguna manera se puede afirmar que el edificio de la histórica muestra se encuentra en mal estado. Pero sí requiere mejoras en iluminación y exhibidores, entre otros elementos

El título de este comentario editorial podría llevar a engaño al lector y pensar que el Museo Histórico General San Martín, en La Alameda, junto a la biblioteca pública del mismo nombre, está en mal estado o con inconvenientes serios.

Nada más lejos de nuestra intención. Lo que se pretende advertir es que se trata de una institución frágil por el contenido valiosísimo de sus salas, consistentes en objetos, documentos y otros elementos vinculados a la vida del general José Francisco de San Martín.

El establecimiento se encuentra en una aceptable condición, en buena medida por trabajo denodado de las mujeres que lo administran y que conforman la asociación Damas Pro Glorias Mendocinas, bajo la presidencia de Susana Villegas Marcó.

Mujeres antecesoras fueron las creadoras del museo, que se concretó en 1914, con el objetivo de conservar y transmitir los valores y enseñanzas que nos dejara quien fue Gobernador Intendente de Cuyo de 1814 a 1816.

Los objetos que allí se exhiben pertenecieron principalmente a familias del entorno y de amistades del Libertador en aquellos años, durante los cuales residió en Mendoza. Hay pertenencias del propio San Martín y familia, de sus amigos y colaboradores, como Godoy Cruz, Juan Agustín Maza, Juan Gregorio Lemos y el “Tropero” Sosa.

El sitio enriquece a sus visitantes, quienes se asombran por el amplio muestrario de época en exhibición. Lo mismo sienten los escolares que llegan al lugar.

Pero, lo que el visitante observa y conoce por las explicaciones de las guías de la casa, podría mostrarse mejor si el complejo dispusiese de una más apta iluminación, ya que este tipo de entidades necesita, para mostrar su patrimonio, de luces especiales. Otras necesidades a cubrir para la mejor prestación sería disponer de más comodidades y confort para los visitantes.

Como se ha expresado, las instalaciones subsisten gracias a la colaboración de la gente que se acerca a recorrerlo y por la dedicación a tiempo completo del grupo de las militantes de la ONG.

Hay que aclarar, además, que las Damas Pro Glorias atienden el museo durante toda la semana en forma "ad honorem", para que el público tenga la posibilidad de acceder a ese reservorio de cultura e historia de incalculable valor, como ocurre también con el Museo del Pasado Cuyano, de la Junta de Estudios Históricos de Mendoza.

Como otro detalle a contemplar, en el organigrama de instalaciones a optimizar se debe anotar, de manera urgente, el reemplazo de la antigua la calefacción (fundamental en inviernos fríos, como el actual) y reparar los exhibidores y los sanitarios del añejo solar.

Probablemente sea éste el momento indicado para una acción solidaria del Estado provincial, o del ámbito municipal, como también de entidades privadas.

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