8 de julio de 2026 - 00:05

La responsabilidad de cuidar a nuestras mascotas

Hay prioridades en los hogares por las dificultades económicas y sociales que se viven, pero también hay que hacer algo por los animales, evitando abandonarlos y ayudando a las entidades sin fines de lucro que los recogen de la calle y los protegen.

Hay que hacer los mayores esfuerzos para que nuestra comunidad resuelva el problema del abandono de perros en la vía pública y se concentre, en las medidas de lo posible, en conservar y cuidar los que están bajo su cuidado como mascotas.

El abandono de canes que ya no se pueden mantener en los hogares, se ha tornado muy habitual. Lo vemos en áreas como la zona piedemontana de El Challo, en las cercanías de la Refinería Luján de Cuyo de YPF, en la ruta provincial 82, en el corredor entre Las Compuertas y Cacheuta, y en distintos puntos de la Zona Este.

La maliciosa práctica continúa pese a que tal proceder incurre en la figura de abandono animal. Legalmente, esta forma de actuar está tipificada y penada como maltrato animal o crueldad animal, ya que provoca daño, estrés y desamparo a la mascota. En Argentina, y por ende en Mendoza, este acto es considerado un delito.

Para compensar tanta desidia, al menos podemos acreditar una respuesta acorde a los sufrimientos infringidos. Nos referimos al fallo histórico que en Mendoza marcó un cambio clave en la Justicia.

En su momento, se destacó que este fallo cambiaba el enfoque: ya no se trata de un daño a una propiedad, sino del sufrimiento de una vida. Sin embargo y pese los recaudos de los encuadramientos legales, y las sentencias impartidas, el desbalance es muy grande y el tema de los animales abandonados sigue vigente.

Contrasta el enorme esfuerzo que realizan las protectoras o refugios, que reciben en sus instalaciones a animales domésticos en situación de calle o abandono, los protegen, rehabilitan y les brindan atención veterinaria mientras se les busca una familia responsable a través de procesos de adopción.

Pero hay que ayudarlas porque estas entidades tienen una vasta lista de necesidades y muchas viven entre la permanente zozobra de seguir o cerrar sus puertas por falta de recursos económicos.

Por otra parte, hay que trabajar mucho desde el sector oficial para conseguir en la comunidad el acatamiento a la tenencia responsable de mascotas, que implica darles alimento, agua, afecto y atenciones como paseos, juegos e interacciones con otros individuos de su especie.

Tal vez estas consignas parezcan un desafío inalcanzable cuando, por contraste, vemos cómo algunas familias bajan del auto a su animal y lo abandonan sin ningún remordimiento en cualquier lugar.

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