30 de junio de 2026 - 10:00

En Japón ya no se dice "dueño" de un perro: el cambio de palabra que refleja una revolución en la forma de convivir con las mascotas

Las mascotas, Japón, la convivencia y el bienestar animal impulsan un cambio cultural que deja atrás la idea de "dueño" para hablar de compañeros y miembros de la familia.

Durante décadas, la palabra "dueño" fue la forma más habitual de referirse a la persona que convivía con un perro. Sin embargo, en Japón esa expresión empezó a perder fuerza dentro de una transformación cultural mucho más profunda. Hoy, cada vez es más frecuente que las mascotas sean consideradas integrantes del núcleo familiar y que el lenguaje refleje ese cambio. En lugar de utilizar términos asociados a la propiedad, muchas personas prefieren hablar de "familia", "compañero" o "guardián mutuo", una evolución que acompaña una nueva manera de entender el vínculo entre humanos y animales.

El fenómeno no nació por casualidad. Japón atraviesa desde hace años una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, mientras que la cantidad de perros y gatos que forman parte de los hogares creció de manera sostenida. Para muchas familias, las mascotas dejaron de ocupar un lugar secundario y comenzaron a desempeñar un rol emocional muy similar al de un hijo.

Ese cambio terminó modificando incluso la forma de hablar sobre ellas.

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Del concepto de propiedad al de familia

Diversos especialistas en sociedad japonesa explican que cada vez resulta más habitual utilizar expresiones como Kazoku (familia) o términos que resaltan una relación de compañía y cuidado mutuo.

La intención es dejar atrás la idea de que el animal constituye una propiedad para reconocerlo como un integrante más del hogar, con necesidades, derechos y un papel activo dentro de la vida cotidiana.

Una transformación que también llegó a las ciudades

Este cambio de mirada fue acompañado por nuevas reglas de convivencia.

Cada vez existen más edificios preparados para recibir mascotas, parques especialmente diseñados para ellas y servicios pensados para facilitar su integración dentro de la vida urbana.

En muchos casos, perros y gatos ya no son tratados únicamente como animales domésticos, sino como residentes habituales de la comunidad.

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Por qué el lenguaje también importa

Los sociólogos sostienen que las palabras ayudan a construir la manera en que las personas interpretan sus vínculos.

Cuando se reemplaza la idea de "dueño" por la de compañero o integrante de la familia, también cambia la forma en que se asumen las responsabilidades de cuidado, respeto y bienestar del animal.

Una tendencia que empieza a verse en otros países

Aunque este fenómeno tiene un fuerte desarrollo en Japón, cada vez más personas en distintas partes del mundo adoptan un lenguaje parecido para hablar de sus mascotas.

Más allá del término elegido, el cambio refleja una transformación cultural mucho más amplia: entender que convivir con un animal implica construir una relación basada en el cuidado mutuo y no únicamente en la posesión.

Porque, para millones de familias, hace tiempo que un perro dejó de ser simplemente una mascota.

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