La base de sustentación del sistema científico nacional es el cimiento sólido de crecimiento de una nación. Por eso el apoyo irrestricto a la ciencia y la tecnología es vital, con los controles que se quieran aplicar.
Es fundamental el respaldo a actividades muy arraigadas, ya que tanto la universidad pública como los institutos especializados tienen una alta valoración internacional.
La base de sustentación del sistema científico nacional es el cimiento sólido de crecimiento de una nación. Por eso el apoyo irrestricto a la ciencia y la tecnología es vital, con los controles que se quieran aplicar.
La falta de empatía y la ausencia de apoyo al trabajo de investigadores desde la órbita oficial es un marcado retraso para el país, cuyos resultados negativos aflorarán con el paso del tiempo si parten muchos integrantes de ciencia y tecnología al exterior, como lentamente está ocurriendo.
Se trata de jóvenes que están insertándose en la maquinaria científica de países consolidados, en vías de desarrollo y de la región, que reciben con los brazos abiertos la materia gris compuesta por personas que quieren aprender y otros que ya son profesionales altamente calificados.
Si la duda consistiese en que en determinados niveles universitarios, o de los institutos del Conicet, hay miembros que no usan correctamente los recursos, no se concentran en sus obligaciones o dedican esfuerzos a estudios sin transferencia al ciudadano, bastaría con la aplicación de auditorías y otros mecanismos de control para enderezar cualquier situación que se apartase de los fines específicos de la ciencia.
De todos modos, tanto la Universidad pública como los institutos especializados tienen una alta valoración a nivel de América Latina y del mundo.
Conviene aquí recordar al matemático porteño, Oscar Varsavsky, fallecido en 1976, quien sostenía que la Argentina tenía que crear un equipo científico para híper conocer Argentina y resolver los problemas del país.
La astrofísica Gloria Dubner, con 40 años de carrera, reconoció haber atravesado distintas crisis a lo largo de su profesión y también haber vivido épocas en que se comprendió la importancia que tenía para el país el desarrollo y sostenimiento de ciencia y técnica soberanas. “Fueron años -dijo- en que tanto la ciencia básica como la aplicada tuvieron respaldo y reconocimiento. Así que a esta altura puedo valorar dónde está la principal fortaleza del país: en sus recursos humanos”.
El biólogo molecular Alberto Kornblihtt critica que no se hayan prorrogado las becas postdoctorales del Conicet. Ante la consulta de este diario, argumentó: “Aducen falta de presupuesto y esto, en la práctica, cercena carreras científicas y su continuidad, las cuales involucran montos miserables, salarios muy bajos, comparados con las decenas de miles de dólares que cobran los miembros del gobierno en el directorio de YPF. ¿Por qué ocurre esto? Hay dos razones encadenadas. Todavía no se han dado a conocer los resultados del último concurso de ingreso a la carrera del investigador y, además, los 800 ingresantes aprobados en los dos concursos anuales anteriores no han sido efectivamente incorporados a sus puestos legítimamente ganados porque el gobierno no los nombra”.