9 de julio de 2026 - 11:10

Descendieron a 4.700 metros para inspeccionar residuos nucleares y descubrieron vida donde nadie imaginaba

Incluso con carcasas metálicas desaparecidas y contenido vertido, anémonas y corales utilizan los depósitos nucleares como sustrato para crear nuevos ecosistemas.

El ingeniero Patrick Chardon y un equipo de 26 científicos regresaron de la misión Nodssum tras explorar las profundidades del Atlántico Nororiental. A bordo del sumergible Nautile, descendieron a 4.700 metros para inspeccionar parte de los 200.000 bidones radiactivos vertidos hasta 1993. Encontraron estructuras corroídas, sedimentos contaminados y una biodiversidad que prospera sobre los residuos.

Entre mayo y junio de 2026, la expedición realizó veinte inmersiones para observar el comportamiento de la radiactividad en un entorno de 500 bares de presión. La cartografía previa permitió localizar zonas donde los barriles fueron arrojados por ser la solución más económica y sencilla durante cuatro décadas. Los investigadores del CNRS subrayan que el conocimiento sobre la energía nuclear en el abismo es prácticamente nulo comparado con los datos terrestres.

¿Qué encontraron los científicos en los bidones nucleares corroídos?

Las cámaras del submarino registraron un deterioro extremo en los recipientes sumergidos. En varios puntos, la carcasa metálica desapareció por completo debido a la corrosión, dejando el contenido radiactivo depositado directamente sobre el fondo marino. Las muestras de sedimentos confirmaron niveles de radionúclidos superiores a lo normal, aunque dentro de rangos que permiten la manipulación científica en laboratorio para análisis posteriores.

El hallazgo más inesperado fue la colonización biológica de estas estructuras nucleares. Los bidones se transformaron en sustratos para el establecimiento de arrecifes artificiales compuestos por anémonas marinas, corales y esponjas carnívoras. La fauna local mostró una curiosidad inusual por el sumergible, obligando a los operadores a utilizar brazos robóticos para apartar a los peces que se acercaban demasiado a las ventanas del Nautile.

¿Qué reveló el análisis de las muestras marinas?

El consorcio internacional integrado por Francia, Alemania, Noruega y España procesará cientos de muestras de agua y organismos durante los próximos años. El objetivo es determinar el efecto real de la radiación en los tejidos de las especies que habitan sobre el plutonio. Esta información resulta crítica ante la posibilidad de iniciar la explotación de nódulos polimetálicos o el estudio de restos de submarinos nucleares accidentados.

La misión evidenció que el océano no actúa como un vertedero capaz de digerirlo todo. La presencia de plásticos junto a los barriles radiactivos marca un cambio en la percepción científica sobre la complejidad del ecosistema profundo. Los datos recogidos servirán para entender cómo los contaminantes se integran en la cadena trófica de un entorno que, hasta ahora, permanecía inaccesible para la observación humana directa.

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