25 de enero de 2026 - 00:00

El correcto sendero de la moderación

La saludable decisión del presidente Javier Milei de enfocarse en su gestión y su política para exponer en Davos puede estar demostrando un nivel de madurez en lo institucional que es favorable desde todo punto de vista. Ojalá que su moderada alocución en dicho escenario internacional marque nuevo un rumbo más consensual en la política nacional.

La reciente exposición del presidente Javier Milei en el Foro Económico Mundial de Davos tuvo el mérito de haber sido mucho más moderada que las dos anteriores. Apuntó principalmente a lo que más interesa de su gestión en los ámbitos internacionales: su política económica para buscar encarrilar a la Argentina luego de décadas muy complicadas por errores de la política.

Al margen de su llamativo comienzo aludiendo brevemente a Maquiavelo, y de otros pasajes del mensaje con sugerencias para que Occidente “vuelva a inspirarse en la filosofía griega y retornar a los valores judeo-cristianos”, el presidente se enfocó en lo que considera avances de sus medidas, independientemente de algunos cuestionamientos que luego surgieron en base a los datos que aportó. Sí remarcó, conforme sus ideales, el rol que debe cumplir el Estado, acotado, de dimensiones que no obstaculicen la libertad económica.

En dicha línea reiteró que el capitalismo de libre empresa no sólo es más productivo, “sino que es el único sistema justo”. Una vez más consideró que dicho sistema económico forma parte de “principios éticos” de la cultura occidental.

Dejó de lado en esta oportunidad aspectos de la geopolítica mundial y se limitó a reiterar su idea de una América unida, tal vez no muy lejana, que sea “faro de luz para todo Occidente ” siempre enmarcada en los principios liberales que pregona y defiende firmemente.

Como uno de los puntos fuertes de su gestión citó el objetivo de la desregulación del Estado, para "no matar los rendimientos crecientes y con ello el crecimiento económico”, y la ejecución de un importante número de reformas estructurales. La reducción del déficit fiscal de 15 puntos del PBI, bajar la inflación del 300 al 30 por ciento y reducir el Riesgo País en 2.500 puntos básicos y los siempre polémicos porcentajes de reducción de la pobreza fueron los ejemplos más trascendentes que enumeró el presidente argentino como vidriera de su labor.

Sin duda, la saludable decisión de enfocarse en su gestión y su política para exponer en Davos puede estar demostrando un nivel de madurez en lo institucional que es favorable desde todo punto de vista.

Es cierto que la necesidad de seguir reduciendo los niveles del Riesgo País resulta imperiosa para el Gobierno, ya que ese índice representa la calificación de la responsabilidad en el cumplimiento de las obligaciones contraídas.

Y a ello también contribuye el respaldo que logre la actual gestión para las reformas estructurales pendientes y que la Argentina también requiere. Con esa mirada es menester buscar consensos con las demás representaciones políticas que muestren que se ha asumido una postura responsable ante los desafíos.

Que la moderada expresión del presidente en Davos marque nuevo rumbo más consensual.

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