La posibilidad del auto eléctrico en Argentina es real y creciente, pero necesita el impulso de políticas gubernamentales de fomento a la importación de vehículos sustentables y la llegada de nuevas marcas y modelos al mercado.
La posibilidad de contar con autos eléctricos en nuestras calles de manera masiva es una realidad que podría darse en un plazo mediato. Son más económicos de mantener y no causan contaminación alguna al ambiente como los de combustión tradicional. Tienen muchas ventajas, pero hay contras, en especial si hay un incendio.
La posibilidad del auto eléctrico en Argentina es real y creciente, pero necesita el impulso de políticas gubernamentales de fomento a la importación de vehículos sustentables y la llegada de nuevas marcas y modelos al mercado.
Si bien los precios son aún elevados en comparación con los autos a combustión, se espera la llegada de modelos más accesibles.
En la actualidad el auto eléctrico de familia está a la vista por las importaciones y el interés de las terminales de montar fábricas en nuestro país para producir estas unidades. Parafraseando al popular relator deportivo Luis Elías Sojit, de los grandes premios de la época del Turismo de Carretera, podríamos decir “¡Coche a la vista!” por las importaciones y el interés de las terminales de montar fábricas en la Argentina para producirlos.
En breve llegarán al país 33.027 unidades bajo la modalidad de arancel cero para los electrificados que no superen un valor FOB de US$16.000. De ellas 19.675 son híbridos convencionales, 9.670 híbridos enchufables y 3.682 100% eléctricos.
Como servicio de transporte público y de remisería, son realidad en Mendoza por las líneas de colectivos con baterías eléctricas y por ser la primera provincia en incorporar una flota cien por ciento eléctricos para el traslado de turistas, con estándares internacionales.
Fuera de nuestras fronteras, la Unión Europea (UE) legisló que la comercialización de los autos de combustión debe finalizar en 2035. A partir de ese hito, solo serán eléctricos. Sin embargo, el plan actualmente está siendo revisado.
El auto eléctrico no es una creación de nuestros tiempos. El 29 de abril de 1889 se produjo el primer vehículo de carretera,'La Jamais Contente' ("La nunca contenta"), construido en Bélgica, propulsado por dos motores eléctricos Postel-Vinay. Fue el primer vehículo en superar los 100km/h.
Este tipo de automotores representan el modernismo y tienen fortalezas. Cero emisiones de gases contaminantes, silenciosos, menor costo por kilómetro por el valor de la electricidad con relación a los combustibles fósiles. Además, el freno es regenerativo y recarga las baterías, no requiere aceite, filtros ni lubricantes; solo hay que controlar los neumáticos y el paso por los talleres es exiguo.
Tienen muchas ventajas, pero son un problema para los bomberos: cuando una batería entra en fuga térmica, las temperaturas superan fácilmente los 1.000 ºC, liberando gases tóxicos y provocando llamaradas a presión difíciles de controlar. A diferencia de un motor de combustión, no basta con echar agua al capó para apagarlo en unos minutos y, desde el punto de vista de la ingeniería de seguridad, la situación se magnifica si el evento ocurre en los estacionamientos subterráneos.
Numerosos estudios demuestran que los eléctricos no se incendian con mayor frecuencia que los de combustión; sin embargo, extinguirlo suele ser extremadamente difícil.
El horizonte del auto eléctrico en Mendoza, con sus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas indica que sería oportuno prever la formación de los recursos humanos para su atención, la instalación de puntos de carga, la preparación y el equipamiento de los cuerpos de bomberos, el dictado de la legislación sobre los elementos que deben disponer los estacionamientos y cómo actuar frente a un siniestro.