18 de noviembre de 2025 - 00:00

El alto y trágico precio de la misión de informar

Según cifras de las Naciones Unidas, aumentan las muertes de periodistas abatidos en escenarios de guerra o en países donde combaten el narcotráfico, especialmente en América latina y México.

Aunque la Franja de Gaza (Palestina) ha sido durante 2025 la zona más riesgosa para periodistas, México acredita el desafortunado privilegio de ser el país sin un conflicto armado donde más cronistas fueron asesinados.

Sudán (África del Norte) es la región en la que más hombres de prensa han sido perseguidos en los últimos años, y de acuerdo a informes de Reporteros sin Fronteras (RSF), al menos siete periodistas han sido asesinados, uno permanece desaparecido y cerca de quince profesionales fueron encarcelados, como derivación del conflicto bélico entre el ejército regular y fuerzas paramilitares.

El resto de asesinatos de periodistas en el año en curso se han producido en India (6), Pakistán (5), Bangladesh (4), Ecuador (4), Irán (4), Filipinas (3), Siria (3), Afganistán (2), Colombia (2), Honduras (2) y Perú (2).

En nuestro país, acusamos problemas de distinta índole, pero afortunadamente estamos exentos de este agravio al oficio de informar porque no se registran casos de prisión ni de muerte para quienes ejercen la profesión, aunque no se pueden omitir ciertos casos de ataque por parte de sectores del poder.

El único y salvaje ataque contra un periodista desde el advenimiento de la democracia, ocurrió el 25 de enero de 1997, hace 28 años, cuando el reportero gráfico José Luis Cabezas (1961-1997) fue secuestrado y asesinado en un descampado de la costa atlántica.

A los reclamos permanentes de Reporteros sin Fronteras, debe agregarse la reciente solicitud de la Federación Internacional de Periodistas (FIP) y sus afiliados con un llamado a los gobiernos a adoptar un instrumento internacional que garantice la protección de los periodistas y la rendición de cuentas ante los ataques contra la prensa.

Según denunció la FIP, desde que las Naciones Unidas instauró cada 2 de noviembre el Día Internacional para Poner Fin a la Impunidad de los Crímenes contra Periodistas, la violencia y la intimidación hacia quienes ejercen el periodismo no han dejado de aumentar. El comunicado alerta que los periodistas que cubren manifestaciones “son golpeados, rociados con gas pimienta o sufren disparos con balas de goma, a pesar de ir claramente identificados como prensa”.

Otros en América latina han sido ametrallados en represalia a la lucha contra el narcotráfico en gran escala.

También señala la mencionada organización que las redacciones son vandalizadas, y que las mujeres periodistas son blanco de campañas de odio y amenazas de violación o muerte.

Siempre siguiendo el compendio elaborado por la FIP, desde comienzos de 2025 al menos 99 periodistas y trabajadores de medios de comunicación han sido asesinados en el ejercicio de su labor, principalmente en zonas de conflicto. Las cifras señalan cincuenta víctimas en Gaza, ocho en Ucrania y seis en Sudán. A su vez, la Unesco estima que sólo se investiga uno de cada diez asesinatos de periodistas a nivel mundial.

La presidenta de la FIP, la francesa Dominique Pradalié, advirtió que “permitir que los asesinos y agresores de periodistas queden en libertad envía una señal escalofriante de que los poderosos pueden silenciar voces, destrozar familias, borrar historias y eludir su responsabilidad”. Además, sostuvo que “la lucha contra la impunidad es una responsabilidad universal” y remarcó la necesidad de un tratado que obligue a los Estados a actuar.

En ese sentido, la exhortación mundial a los gobiernos es respaldar la Convención Internacional sobre la Seguridad y la Independencia de los Periodistas, impulsada ante las Naciones Unidas.

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