La población de Mendoza, sobre todo los alumnos de los ciclos primario y nivel medio, también los turistas, cuentan desde hace semanas con la habilitación del Ecoparque Mendoza, concebido y ejecutado en el predio del exZoológico provincial.
Emoción: así fue la primera visita al Ecoparque en 10 años, por parte de alumnos de una escuela secundaria de Maipú. El espacio brindará la oportunidad a estudiantes y público en general, de acceder a la educación ambiental y tomar conciencia sobre la protección de la flora y fauna autóctonas.
La población de Mendoza, sobre todo los alumnos de los ciclos primario y nivel medio, también los turistas, cuentan desde hace semanas con la habilitación del Ecoparque Mendoza, concebido y ejecutado en el predio del exZoológico provincial.
Las amplias instalaciones del oeste de la ciudad, en la falda del Cerro de la Gloria, se abrieron como un genuino espacio de educación ambiental, concientización y conservación de la biodiversidad, tan esencial para un territorio como el nuestro.
Una línea aquí para recordar a un hombre emblemático en el campo de la protección de la fauna, como fue el doctor Virgilio Germán Roig (1930-2022), quien fue director científico y técnico del desaparecido Jardín Zoológico de Mendoza, durante varios años y hasta 2005. Fue uno de los principales impulsores del Instituto Argentino de Investigaciones de Zonas Áridas (Iadiza).
Afirmando su condición de área de instrucción sobre cuestiones vinculadas a nuestra flora y fauna autóctonas, el bioparque se puso en marcha con la visita de alumnos del Colegio P-223 Santa Clara, de Maipú. Estos estudiantes se convirtieron en los primeros cursantes de la provincia en recorrer el sendero interpretativo del complejo y recibir explicaciones el proceso de transformación del antiguo zoológico a la actual realidad, haciendo hincapié en el cambio de paradigma en relación con la fauna silvestre. La directora del establecimiento secundario, Cristina Soto, valoró la experiencia como “muy enriquecedora e innovadora”, especialmente para quienes conocieron el antiguo zoológico. “Hoy se percibe una mayor conciencia afectiva hacia los animales. Este cambio de paradigma es absolutamente positivo”, sostuvo.
La provincia dispone, entonces, de un espacio ideal para concientizar sobre la diversidad biológica. En ese sentido es pertinente que el espacio sea orientado a remarcar el valor de los paisajes áridos de Mendoza, su diversidad biológica, sus adaptaciones, cómo se investigan las especies de fauna y flora como modelos a las condiciones rigurosas del desierto, las distintas ecorregiones de Mendoza y las investigaciones relacionadas con estos temas que efectúan la Universidad Nacional de Cuyo, Iadiza, Conicet y otras instituciones.
El investigador superior ad honorem del Conicet y personal del Iadiza, Ricardo A. Ojeda, sostiene algo interesante que debe tenerse cuenta. “Hace años -contó- trabajé y conocí el museo abierto en el desierto de Arizona (https:/www.desertmuseum.org). Es un lugar ideal para transmitir el conocimiento sobre la fauna y flora autóctonas. Aquí juega un papel muy importante la educación, la divulgación, la calidad de información y didáctica de la cartelería”.
El profesional considera muy importante hablar sobre el significado de biología de la conservación, la riqueza biológica de Cuyo y su asociación con la cultura (ejemplo, Lagunas del Rosario, calle de los pescadores, etc) y advertir sobre las amenazas que siempre se ciernen sobre esos ambientes. En una palabra, estar en condiciones de constituir una atractiva aula abierta sobre la naturaleza del desierto cuyano.