17 de diciembre de 2025 - 00:00

Chile se suma al cambio de rumbo en la región

Ante el elevadísimo nivel de convivencia democrática observado nuevamente por la clase política chilena, es de esperar que la estable economía chilena retome su nivel y que las reformas que encare el próximo gobierno cuenten con la razonable oposición que prometió la izquierda al reconocer su derrota.

En línea con varios resultados de elecciones recientes en la región, Chile acaba de concretar un claro giro político con el triunfo, en segunda vuelta, del dirigente derechista José Antonio Kast, que venció por un muy amplio porcentaje de votos a la izquierdista Jeannette Jara.

Un fuerte castigo de la sociedad trasandina para las ideas políticas expresadas por el joven Gabriel Boric, de la que en algún momento fue activa colaboradora quien ayer cayó claramente ante el veredicto inapelable de las urnas. Ideas progresistas que se frustraron en el día a día de la gestión y que demostraron a las autoridades salientes que no necesariamente se puede construir una propuesta de gobierno sólo a partir de una revuelta social.

Por otra parte, la del giro a la derecha es una tendencia que crece en la región, que parece dispuesta a ponerle un freno a ideas populistas que predominaron en las últimas décadas y que han concluido, en la mayoría de los países que eligieron autoridades, en inocultables resultados demostrativos de un humor social demandante de cambios.

En el caso puntual de Chile la lista de demandas no es menor para el presidente recientemente electo. El aluvión de votos a favor de Kast (58%) asimila el anhelo de prontas medidas paliativas para la crisis que deja la izquierda. Reclamo que el futuro primer mandatario claramente recibió en el contacto con la gente durante la campaña y que no podrá poner en práctica fácilmente desde el primer día de su gestión, que comenzará el 11 de marzo del próximo año. Tal vez por ello en su primer discurso tras ser elegido el dirigente conservador pidió paciencia a la ciudadanía que lo votó con respecto a la implementación de reformas que él mismo prometió.

Entre los objetivos figura recuperar la seguridad que muchísimos chilenos acusan haber perdido en manos de delincuentes que actúan con impunidad; los crímenes y otros hechos de violencia pasaron a ser habituales. También se reclaman mejores condiciones de vida tanto en el plano económico como en lo laboral, ya que la desocupación creciente sobrepasó índices que el vecino país había dejado atrás.

Por su parte, desde el empresariado aducen que el crecimiento económico cesó y que se llegó a un nivel de estancamiento durante la gestión de Boric que mucho distó del repunte que se necesitaba luego del estallido de 2019 y la pandemia, un año después. Fuerte demanda sobre el servicio de salud y otras falencias acentuaron el reclamo social que quedó expresado en las urnas con el rotundo cambio de rumbo.

Ante el elevadísimo nivel de convivencia democrática observado nuevamente por la clase política chilena, es de esperar que la estable economía chilena retome su nivel y que las reformas que encare el próximo gobierno cuenten con la razonable oposición que prometió la izquierda al reconocer su derrota.

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