La transición geográfica donde la cordillera mendocina comienza a ceder terreno para dar paso al valle productivo es un territorio de gran potencia visual, pero también un enorme desafío para la ingeniería y la arquitectura. En esta franja fronteriza de Vistalba, Luján de Cuyo, sobre un predio de 40.000 metros cuadrados con un frente estratégico sobre la Ruta 82, se erige el complejo "El Esquiador".
El proyecto no intenta imponerse sobre la topografía accidentada de la zona; por el contrario, la utiliza a su favor mediante un partido arquitectónico que asume las vertientes del piedemonte y las vistas dominantes hacia el Oasis Norte como los verdaderos estructuradores del espacio.
Con el sello profesional del reconocido arquitecto mendocino Diego Kotlik y el impulso clave de la familia Pimentel, la propuesta aborda un programa mixto y de gran escala que alcanzará los 15.600 metros cuadrados cubiertos en su etapa final. El masterplan contempla oficinas, locales gastronómicos, una confitería, un sector de clínicas médicas, un strip center y áreas destinadas a la práctica deportiva. Para resolver esta complejidad funcional sin alterar de forma drástica la geografía del lugar, el diseño de Kotlik recurre a un aterrazamiento sistemático del terreno natural. Esta estrategia permite acomodar los diferentes edificios, las calles de conectividad interna y las amplias playas de estacionamiento minimizando las excavaciones masivas y optimizando el movimiento de suelos, estableciendo un diálogo fluido y escalonado con el entorno.
Gaviones y xerófilas: la tectónica del paisaje sustentable
Uno de los aspectos técnicos más notables del desarrollo del complejo radica en la resolución de sus desniveles. En lugar de recurrir a los tradicionales y costosos tabiques de hormigón armado, que generan un fuerte impacto visual y ambiental, el proyecto implementó de manera mayoritaria muros de contención mediante gaviones. Esta elección técnica no es un mero capricho estético, sino una decisión orientada a la sustentabilidad constructiva. Al rellenar las jaulas metálicas con piedra extraída del propio predio, se redujeron drásticamente las emisiones de carbono asociadas al transporte de materiales y se optimizaron los costos logísticos de la obra.
La primera fase de "El Esquiador" ya muestra un alto nivel de consolidación, con unidades de primer nivel plenamente operativas.
Tectónicamente, los gaviones aportan una gran permeabilidad visual y se mimetizan de forma natural con el suelo de Vistalba. Esta rusticidad de piedra se complementa de manera directa con un plan de paisajismo centrado de manera exclusiva en especies xerófilas, una respuesta crítica y sumamente necesaria para el cuidado del recurso hídrico en Mendoza. Las plantas elegidas exigen un consumo mínimo de agua y garantizan una transición suave entre el terreno natural y las áreas intervenidas por el hombre. El hormigón armado convencional, por su parte, se reservó únicamente para aquellos sectores críticos donde la estrechez del espacio o la necesidad de soporte estructural de las grandes edificaciones requerían de una solución rígida de ingeniería.
Vistalba: Deporte soterrado y miradores sobre el oasis
La primera fase de "El Esquiador" ya muestra un alto nivel de consolidación, con unidades de primer nivel plenamente operativas. Entre ellas destaca el club de pádel Pro Court, una infraestructura que despliega ocho canchas distribuidas en cuatro niveles distintos. Para mitigar el fuerte impacto volumétrico que significaría levantar una nave de tales proporciones junto a la ruta, se tomó la audaz decisión de soterrar cuatro de las canchas cubiertas unos cuatro metros por debajo del nivel de la calzada.
Hacia el exterior, el volumen se presenta como una fachada ciega que funciona como un filtro sutil del ruido y resguarda la espacialidad interior. El ingreso al club se convierte en una experiencia casi teatral: una gran escalinata desciende y conecta la zona de recepción con las áreas de juego, mientras se abre de forma imprevista una imponente vista panorámica hacia el Oasis Norte. Así, las terrazas del edificio asumen una doble función: por un lado, operan como espectaculares miradores hacia el valle mendocino y, por el otro, funcionan como gradas naturales para contemplar el desarrollo de los partidos en los niveles inferiores.
El club de pádel Pro Court, una infraestructura que despliega ocho canchas distribuidas en cuatro niveles distintos.
Masterplan: La planta libre y la estructura en abanico
A pocos metros del complejo deportivo se ubica el gimnasio Level Gym, un edificio concebido como una gran nave de uso flexible. Estructurado sobre una superficie de 1.200 metros cuadrados de planta libre, el gimnasio se apoya sobre un imponente de eje de hormigón en su parte posterior que actúa como el muro de contención principal de la ladera.
A partir de este fuerte cimiento de hormigón se proyecta una estructura metálica diseñada con un patrón en abanico que organiza rítmicamente las vigas, las columnas de apoyo y los amplios frentes vidriados. Esta particular configuración estructural permite prescindir por completo de apoyos o columnas intermedias en el interior de la sala, garantizando la máxima versatilidad espacial para la disposición de las máquinas de entrenamiento y las actividades grupales. Asimismo, el edificio fue concebido para asegurar la accesibilidad multidireccional desde los distintos niveles de estacionamiento, favoreciendo flujos de circulación limpios y ágiles.
Un nodo de vitalidad continua
El valor diferencial de "El Esquiador" radica en su rechazo manifiesto a la lógica de la arquitectura de objetos aislados. El proyecto huye de la idea del edificio autónomo rodeado de estacionamientos baldíos; en su lugar, propone un tejido urbano integrado donde cada pieza de la propuesta se vincula mediante una cuidada red de senderos peatonales, rampas y plazas secas aterrazadas que cosen los diferentes desniveles.
Con la próxima incorporación de las etapas destinadas a la clínica de salud, las oficinas corporativas y el strip center de compras, el complejo se consolidará como un potente nodo de alta densidad funcional para el sector oeste de Luján de Cuyo. Al solapar actividades comerciales, deportivas, médicas y corporativas, se garantiza la vitalidad del predio durante todas las horas del día, promoviendo una constante interacción social entre los diferentes usuarios que visitan o trabajan en este balcón de piedra y montaña.