21 de julio de 2026 - 11:51

Refugio arquitectónico en Chacras de Coria: El equilibrio perfecto entre hormigón, luz y privacidad

La Vivienda CCE en Chacras de Coria, proyectada por el estudio ONA – Oficina Nómada de Arquitectura bajo la dirección del arquitecto Nicolás Guerra, propone una profunda e interesante reinterpretación de la vida suburbana en Mendoza.

El proyecto arquitectónico se sitúa en Chacras de Coria, una zona residencial consolidada de Luján de Cuyo, en un entorno semiurbano caracterizado por viviendas bajas, viñedos y callejones escoltados por álamos que definen el paisaje cultural del piedemonte del Gran Mendoza.

Es importante destacar que, con una superficie construida de 170 metros cuadrados desarrollados enteramente en una sola planta baja, la vivienda nace de la voluntad de crear un espacio contenido. El estudio buscó dar respuesta a una dualidad fundamental: la necesidad de un refugio íntimo frente a la vía semipública que, a su vez, fuese capaz de generar una apertura controlada y franca hacia el interior del lote.

El acceso no se plantea de manera directa, sino que se articula mediante un sutil giro curvo de los propios tabiques de hormigón.

El acceso no se plantea de manera directa, sino que se articula mediante un sutil giro curvo de los propios tabiques de hormigón.

La condición de borde respecto a la callejón se resuelve formalmente mediante la disposición de un muro perimetral continuo de hormigón armado visto que recorre la línea municipal en toda su extensión. La textura rugosa y honesta de este material, que conserva las marcas del encofrado de madera, confiere al conjunto una presencia física contundente pero silenciosa ante el espacio urbano.

El acceso no se plantea de manera directa, sino que se articula mediante un sutil giro curvo de los propios tabiques de hormigón. Este movimiento comprime el espacio de ingreso y genera un zaguán o umbral de transición que separa el exterior público del ámbito doméstico. Durante las horas crepusculares, un sistema de iluminación rasante empotrado en el suelo acentúa las imperfecciones y virtudes de la veta del hormigón, recibiendo a los habitantes en una atmósfera de calma y protección.

Geometría en L y organización programática

La distribución de la planta optimiza el uso del suelo mediante una geometría en "L" que divide las funciones residenciales de forma clara y eficiente. Este esquema permite zonificar los ambientes de manera impecable, ubicando por un lado el área eminentemente social que integra estar, comedor y cocina, y por el otro, el sector íntimo destinado a los dormitorios.

Ambos brazos de la edificación abrazan el terreno y se vinculan de manera directa con las áreas exteriores semicubiertas de las cocheras y el sector de asador.

Este movimiento comprime el espacio de ingreso y genera un zaguán o umbral de transición que separa el exterior público del ámbito doméstico.

Este movimiento comprime el espacio de ingreso y genera un zaguán o umbral de transición que separa el exterior público del ámbito doméstico.

La lectura morfológica de la vivienda pone en evidencia dos volúmenes principales articulados bajo una cubierta liviana de chapa acanalada montada sobre una estructura metálica vista. Para mitigar las rigurosas condiciones climáticas de la región, sobre las áreas de expansión y cochera se extienden celosías horizontales fijas.

Estos elementos actúan como filtros bioclimáticos que tamizan la radiación solar directa y arrojan sombras dinámicas sobre las expansiones, prolongando el espacio habitable hacia el jardín. Paralelamente, una franja de servicios de un metro y medio de ancho se adosa al muro perimetral sur. Esta franja no solo alberga los núcleos sanitarios y áreas de guardado, sino que también da lugar a una serie de patios interiores orientados al sur que funcionan como pulmones de aire y aseguran una ventilación natural cruzada en toda la vivienda.

Orientación, materialidad y fluidez del interior

Una de las decisiones proyectuales más importantes del estudio ONA radica en volcar la totalidad de los ambientes principales hacia el norte. Esta orientación maximiza la captación de radiación solar durante el invierno mendocino y garantiza niveles óptimos de iluminación natural a lo largo de todo el año.

La fachada norte se desmaterializa por completo mediante el uso de carpinterías de aluminio blanco que van de piso a techo, utilizando paños corredizos de gran formato. Este recurso disuelve los límites físicos, logrando que el jardín y el espacio interior se experimenten como un único espacio continuo.

En el interior de la vivienda se optó por una paleta de materiales intencionalmente serena y contenida que potencia la sensación de amplitud. Los cielorrasos blancos y lisos se complementan con pisos de porcelanato en tonos claros que reflejan la luz natural, mientras que el mobiliario de cocina se resolvió en grises suaves combinados con sutiles detalles en madera natural. Una serie de cortinas de tela traslúcida recorren un riel perimetral continuo a lo largo de toda la fachada vidriada; su función es modular la entrada de luz directa del sol y bañar los interiores con una iluminación difusa y envolvente en las horas de mayor calor.

Por su parte, la cocina se integra al estar-comedor mediante una generosa mesada isla que organiza el espacio social sin fragmentarlo, promoviendo la convivencia dinámica y la flexibilidad de uso que exige el habitar contemporáneo.

El diálogo constructivo entre opacidad y luz

En su totalidad, la obra propone un balance sumamente preciso entre la opacidad tectónica y la transparencia lumínica. El hormigón visto del cierre perimetral establece un diálogo permanente con la blancura de las paredes interiores y la levedad de los cerramientos textiles, componiendo una secuencia material que acompaña el recorrido del habitante desde el exterior de la vivienda hasta la intimidad de las habitaciones.

De este modo, la luz natural que ingresa desde el norte y los reflejos artificiales que marcan los accesos al caer la noche terminan por convertirse en un material de construcción más. Es este juego de luces y sombras el que registra el paso del tiempo sobre las superficies y otorga el carácter definitivo a este proyecto residencial en el paisaje mendocino.

Ficha Técnica

_ Nombre de la Obra: Vivienda CCE

_ Autor: ONA – Oficina Nómada de Arquitectura / @ona.ofinomadadearq

_ Año finalización construcción: 2026

_ Superficie construida: 170 m²

_ Ubicación: Chacras de Coria – Luján de Cuyo – Mendoza – Argentina

_ Fotografía: Arq. Luis Abba / @luisabbaestudio

_ Equipo de Proyecto:

_ Proyecto: Arq. Nicolás Guerra

_ Colaboradores:

Arq. Franco Sandes

Arq. Juliana Catalani

Arq. Diana Barrera

_ Ingeniería: Ing. Civil Javier Edgardo Cicchinelli / ARCCUM

_ Constructora: Nestia Arquitectura / @nestiaarquitectura

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