21 de abril de 2026 - 15:08

Por la crisis, cada vez más personas buscan vender su oro

Son piezas pequeñas o lo poco que a la mayoría le queda en su casa. Cuánto se paga, qué cuidados tener y que pretenden los vendedores.

Roxana y su hermano fueron a un negocio para vender algunas de las pulseritas y collares de oro que su mamá tenía. Para ellos, aquellos artículos no contaban con valor sentimental y prefirieron hacer el cambio por algo más “palpable y real”. Según Roxana, el dinero que obtuvieron por un “puñadito de cadenitas de oro” les sirvió para adquirir bienes para el hogar que hacía rato les hacía falta. La experiencia de Roxana fue puntual por algo que heredaron y se repiten en varias de las casas en las que se compra oro de Mendoza.

Sin embargo, en la actualidad, por la crisis cada vez más personas buscan vender lo que tengan para poder salir adelante o tapar algún hueco específico en la economía cotidiana. Al momento de hacer esta nota, una mujer llegó a uno de los locales consultados para saber cuánto podía obtener por la alianza que llevaba puesta. “En estos tiempos, se ve bastante a quienes buscan vender lo poco que tienen para salir del paso”, comentó el dueño del lugar que prefirió no darse a conocer.

Hay una diferencia clara entre los que poseen oro como medio de ahorro y lo pueden guardar a quienes han salido a vender algún recuerdo o regalo atesorado para paliar una difícil situación económica. Desde el punto de vista de este mismo comerciante, en la actualidad predomina la segunda situación, pero se trata de ventas “chicas”, de pertenencias mínimas que puede tener una familia y que hoy sale a vender por la necesidad puntual de efectivo.

“Los que tenían mucho oro lo vendieron en otras crisis como fue la del 2000 o en los 80”, observó el hombre que posee su local sobre calle San Martín. Por cuestiones de seguridad, poder adquisitivo y moda, el oro dejó de utilizarse tanto como en otras épocas y los que recurren a esto no son dueñas de grandes cantidades. Sin embargo, en cuatro negocios consultados coincidieron en que este tipo de clientes ha crecido desde el año pasado.

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“Se ve un poco más por la necesidad de la gente”, comentó el dueño de “La casa de las alianzas”. Agregó que por la misma crisis, uno de los motivos que más alegan los clientes que llegan para desprenderse de sus joyas tiene que ver con el pago de la tarjeta de crédito. Por la misma crisis, explicó este comerciante, el mercado ha bajado y más que nada llegan vendedores.

El mismo motivo observó otro joyero –cuya casa está sobre General Paz, pero también prefirió el anonimato-. “Muchas clientas te cuentan y la mayoría vende para pagar la tarjeta de crédito u otras deudas”, explicó el comerciante. Agregó que, incluso, hay quienes utilizan el dinero ganado para completar el pago del alquiler. “En general el que vende su oro tiene una situación especial para resolver”, opinó el hombre. Agregó que la mayoría lleva cosas pequeñas como cadenitas y hasta las propias alianzas de matrimonio.

“Te dicen que después las volverán a hacer o a comprar”, relató el señor quien coincidió con su colega en que la situación para las ventas está muy difícil tanto para el oro como para artículos con materiales más económicos. Hay que pensar que si uno quiere comprar una cadenita de oro hay que gastar unos $300.000 aproximadamente. A este local, incluso, han llegado personas con piezas antiguas o raras para vender, dada la necesidad de efectivo.

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En la misma línea, en la joyería Prestige comentaron que desde hace varios meses ha crecido la cantidad de gente que se acerca para vender sus pequeñas joyas. “Son cosas puntuales, regalos de las abuelas y hasta productos que compraron aquí unos años atrás”, comentó la vendedora. Aunque por el momento ellos no están comprando oro, explicó que por la situación de crisis se ven más estas situaciones. “Otros tienen miedo de un robo y por eso también lo venden”, sumó la joven.

Consejos y resguardos antes de vender

Muchos se hacen dos preguntas al momento de querer vender su oro. La primera es cuánto cuesta y la segunda es en quién confiar cuando la mayoría de la gente es neófita en el tema. Los dos interrogantes van de la mano y es importante realizar algunas aclaraciones. Una, desde el punto de vista del dueño del local de la calle San Martín, es hacer dos o tres consultas en distintos lugares sobre lo que se pretende vender. No quedarse con la primera opinión como para saber qué es lo que realmente uno tiene entre manos.

Esto por varios motivos. El principal tiene que ver con algo en lo que la mayoría coincidió y es: “No todo lo que brilla es oro”. El valor de la frase es tanto simbólico como literal en este caso ya que hay algunas firmas –muchas de alcance nacional- con fuerte presencia en medios de comunicación y fama de engañar a las personas. De hecho, varias tienen denuncias concretas por este tema.

Para verificar si una pieza es de oro o no, uno de los métodos es aplicarles un ácido que –en palabras simples- burbujea en el material. Sin embargo, hay quienes colocan colorantes o similares que ensucian las piezas de oro y las hacen pasar por malas o falsas. “Como les dicen que no es oro puro, les dan la mitad o menos de lo que vale la pieza y las personas lo aceptan ante la necesidad”, contó el dueño de la Casa de las Alianzas.

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La treta también es válida para locales con poca trayectoria o sin referencias claras. Como en general uno no conoce el rubro, lo mejor es solicitar dos o tres opiniones para asegurarse de no ser engañados. Algo similar sucede con la calidad del oro que uno tiene entre manos y hay que tener claro que la mayoría son de 18 o 14 kilates (este de menor precio). “El oro no viene sellado de fábrica”, advirtió el referente de otro local y expresó que hay piezas que tienen con una marquita que no suele significar nada.

Precios y usos

La respuesta a la pregunta de cuánto puedo ganar si vendo el oro que tengo en casa comienza por una simple consulta por internet. Al ser un bien que cotiza a nivel mundial, su valor varía globalmente por distintos motivos. Si bien la diferencia no suele ser de un día para otro, hay tendencias y momentos de mayor suba o baja de este metal que se mide por onza (poco más de 28 gramos).

En la actualidad, el precio de la onza ronda los U$S4.800 aunque tocó picos de U$S5.200 hace un par de meses. Dos años atrás, comentaron los comerciantes, costaba unos U$S2.000, pero en años previos llegó a pisos de U$S700 la onza. El valor es variable, pero ni las caídas ni los aumentos suelen ser abruptos. “Hay especialistas que dicen que en unos años podría llegar cerca de los 10.000 dólares, pero eso nadie lo sabe a ciencia cierta”, contó el referente de la calle San Martín.

Agregó que el oro es un resguardo de valor y hasta una inversión en el mediano y largo plazo para los que poseen capacidad de comprar y ahorrar en ese bien. No se trata del público que, en general, vende sus joyas para salir de una deuda o tapar algún hueco financiero. Más allá de esto, conocer la cotización internacional del oro es el primer paso para saber cuánto pueden pagar por algún objeto que se tenga en casa.

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En los comercios, se divide el valor de la onza por 31 al tiempo que se hace un cálculo estimado del precio a pagar por gramo de oro en el que también se tienen en cuenta otros factores. En la recorrida realizada por Los Andes ayer, hubo coincidencia en que en la actualidad el gramo de oro se paga en torno a los $120.000. En general, el oro que las casas compran suele ser reutilizado para la confección de otras piezas de dicho material.

Como para darse una idea, el peso de una alianza de oro ronda entre el gramo y el gramo y medio, por lo que en este último caso se podrían ganar unos $180.000. Sin embargo, hay relojes de oro (los clásicos rolex) que pueden llegar a pesar 40 gramos (casi 5 millones de pesos). Pulseras tipo esclavas unos 30 gramos y pulseritas con dijes de dos y tres gamos de pesos.

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