En legítima Defensa

El uso de drones, armas autónomas tanto en tierra como en el mar, los ensayos de armas laser, la inteligencia artificial aplicada a la guerra, hacen necesario además de la actualización de las leyes de Defensa y Seguridad, una discusión sobre las necesidades y prioridades para reequipar a las fuerzas armadas argentinas.

Una de las funciones básicas del Estado desde los tiempos de los reinos primitivos es la defensa. Con la justicia y la seguridad interior, son la razón de ser de una organización estatal. En nuestro país desde hace un tiempo la política no le da a la defensa la importancia que tiene y que, en los últimos años con la crisis de los consensos internacionales vigentes desde el fin de la segunda guerra mundial, hacen necesario encarar las reformas y el financiamiento necesarios para recuperar las capacidades del sistema.

La ley de Defensa Nacional 23.554 sancionada el 13 de abril de 1988 es la vigente. Fue aprobada antes de la caída del muro de Berlín, en un mundo distinto tanto en cambios políticos, económicos, como tecnológicos. En 1991, el 18 de diciembre se sanciona la ley de Seguridad Interior. El decreto 727/2006 complementó la legislación que separa la cuestión de la defensa de la seguridad interior, pudiendo las fuerzas armadas actuar en el territorio interior solamente como apoyo de medios o cuando hay escasez de efectivos y lo solicite el Comité de Crisis.

La ley de Defensa de 1988 considera agresión externa el ataque de otros Estados. La realidad es que hay ataques externos de organizaciones trasnacionales que no están contemplados. El caso de terrorismo promovido por otros Estados es un ejemplo claro de la necesidad de reformas a la legislación vigente.

Desde los 90 del siglo XX la disminución del presupuesto asignado ha bajado a niveles de insuficiencia para contar con equipamiento moderno, asegurar su mantenimiento y la utilización en el entrenamiento del personal. Hoy todas las jerarquías oficiales, suboficiales y soldados tienen sueldos bajos; la mayor parte de los efectivos están bajo la línea de pobreza. Los integrantes de las fuerzas debe ser la prioridad a considerar. A los bajos sueldos, ya que se incumplió la promesa de equipararlos con las fuerzas de seguridad, se le agrega el problema de su Obra Social que en 2023 tenía un superávit de 25 mil millones de pesos y a fines de 2024 la situación se revierte a un déficit de 180 mil millones.

La desinversión en defensa ha provocado que la Armada no tenga submarinos debiendo su personal entrenarse en la marina peruana y su flota de superficie esté envejecida y con falta de mantenimiento para estar operativa. Somos un país con un mar territorial inmenso, un millón de km cuadrados, que no podemos cuidar de la depredación.

En los años 90 se inicia el deterioro de la marina con la suspensión del programa de construcciones navales decidido en 1974 que preveía dotar al país de seis submarinos. La falta de planes tomando en cuenta la vida útil de las aeronaves provocan la carencia de aviones de combate supersónico. Ya que sólo seis de los F16 usados adquiridos a Dinamarca han arribado y todavía se está en la etapa de entrenamiento de los pilotos. El ejército requiere tanto la actualización de equipamiento como la dotación de sistemas nuevos como los que se emplean en los conflictos actuales.

Para la preparación del personal hacen falta maniobras con uso del material en el ejército, horas de vuelo en la aviación, días de navegación en la marina. No se trata entonces solo de adquirir sistemas de armas y depositarlas, se requiere entrenamiento con uso del material y eso se traduce en erogaciones.

Los últimos conflictos bélicos como la guerra provocada por Rusia al agredir a Ucrania, hace ya más de cuatro años y la guerra con Irán de los Estados Unidos e Israel, introducen cambios notables en los medios que se utilizan. Además, muestran como armamento de bajo costo puede equilibrar el poder de los países con armamento caro y sofisticado. El uso de Drones, armas autónomas tanto en tierra como en el mar, los ensayos de armas laser, la inteligencia artificial aplicada a la guerra, hacen necesario además de la actualización de las leyes de Defensa y Seguridad, una discusión sobre las necesidades y prioridades para reequipar a las fuerzas armadas argentinas. Por lo pronto se requiere volver a presupuestos plurianuales sin que ningún funcionario de segunda línea pueda bloquear una partida votada en el Congreso.

Los cuadros comparativos de los últimos 10 años muestran cómo se agudizó el deterioro del presupuesto en Defensa ya disminuido en los noventa:

presupuesto en Defensa
Comparación de los últimos 10 años sobre cómo se agudizó el deterioro del presupuesto en Defensa ya disminuido.

Comparación de los últimos 10 años sobre cómo se agudizó el deterioro del presupuesto en Defensa ya disminuido.

El cuadro siguiente refleja el deterioro de los sueldos del personal en todas las jerarquías:

gasto en salarios en Defensa
Deterioro de los sueldos del personal en todas las jerarquías

Deterioro de los sueldos del personal en todas las jerarquías

En cuanto al porcentaje del presupuesto en Defensa en la Argentina es del 0, 56% del PBI, en Brasil del 1,09 y en Chile del 1,52. Estas cifras señalan la gravedad del deterioro. Si bien el discurso oficial ha dejado de ser agresivo para las fuerzas armadas de la Nación, los hechos son escasos. El presupuesto no miente.

* El autor es presidente de la Academia Argentina de la Historia.

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