sábado 11 de julio de 2020

Economía

Pese al fuego cruzado por la deuda, el mercado apuesta a más negociaciones

Tras los desencuentros entre Gobierno y acreedores, los bonos en dólares ley extranjera cayeron hasta 2,5% y el riesgo país sumó 60 puntos, señal de que el mercado aún confía en evitar un quiebre total de la negociación.

La caída de los acuerdos de confidencialidad entre el Gobierno y los acreedores y los posteriores dardos lanzados desde uno y otro lado del mostrador enturbiaron las aguas de la negociación para reestructurar la deuda argentina. Sin embargo, la profundidad de la caída de los precios de los bonos observada durante la jornada de ayer pareciera indicar que el mercado está apostando más a un impasse que a un fracaso rotundo de la negociación.

Los bonos soberanos en dólares emitidos bajo ley extranjera retrocedieron ayer entre 1,8% y 2,5%, mientras que el riesgo país trepó 60 unidades (2,3%), hasta los 2614 puntos básicos. Una respuesta moderada dada la expectativa que se había generado el miércoles por la noche tras el fuego cruzado entre las partes.

Es que por un lado, el Grupo Ad Hoc, que integran BlackRock, Fidelity, Ashmore y más fondos, dijo estar “considerando todos los derechos y recursos disponibles” ante el “fracaso de la negociación”. La dura declaración llegó dentro de un comunicado, en el que alegaron que “a la Argentina se le ofreció una oferta de reestructuración de la deuda comprensiva y sustentable” pero que “el Gobierno se alejó de esa solución.

La respuesta no se hizo esperar. A través de un comunicado, el Ministerio de Economía contraatacó diciendo que los inversores propusieron ajustes “con los que Argentina no puede comprometerse de manera razonable” ya que “son inconsistentes con el marco de sostenibilidad de deuda”. A ello se sumaron los dichos del presidente Alberto Fernández, quien lamentó que los acreedores hayan tomado una “actitud de dureza que no se entiende”.

¿Por qué la reciente escalada de tensión no afectó el ánimo del mercado de bonos? Una respuesta a este interrogante la brindó Gustavo Neffa, director de Research for traders.

“No creo que haya una ruptura total, aunque sí se mostró que están distanciadas las partes y que se plantan a corto plazo. Eso no significa que, hacia adelante, no podamos ver que sigan las negociaciones. Descarto por ahora un hard default”, indicó.

En sintonía, Santiago Abdala, director de Porfolio Personal Inversiones (PPI), agregó que “la magnitud de la caída da a entender que, más allá de las posturas, el mercado consideró que no está sentenciada una ruptura de las negociaciones, que no está dicha la última palabra”.

Y ante la consulta de cuánto cree que hubieran caído los bonos durante la jornada de ayer en caso de que la lectura del mercado hubiese sido de una ruptura total, proyectó: “Creo que tranquilamente hubiéramos visto una caída de dos cifras. Pero que no se haya dado refleja que el mercado sigue expectante al desarrollo de la negociación”.

Claro que el hecho de que no se haya visto ayer una caída más profunda no implica que no pueda darse en los próximos días. “Hacia adelante, si no mejoran los términos de las negociaciones y teniendo en cuenta que técnicamente Argentina está en default, no se descartan mayores correcciones”, proyectó PPI en un informe.

Para Neffa, “la última oferta es una oferta mejorada y debería haber acercado posiciones”, sin embargo consideró que “evidentemente fue unilateral y los acreedores están plantados en valores más arriba”. Es por ello que cree “hay que dejar pasar las tensiones de esta semana y retomar en las semana que viene para abrochar un acuerdo en julio”.

El nuevo deadline de julio no es casual. Responde a que el 30 de ese mes se vencería un eventual período de gracia para el pago de los Discount, cuyos cupones deben abonarse el próximo 30 de junio. Donde sí se observaron retrocesos más profundos fue entre los bonos en dólares que operan bajo ley local. Allí las pérdidas alcanzaron hasta 6,9%, encabezados precisamente por el Discount. Detrás, con rojos respectivos de 4,3% y 4,2% quedaron el AO20 y el AA37.

Tomás Carrió