5 de enero de 2026 - 10:35

Paritarias UOCRA: así quedaron los sueldos de los obreros de la construcción en Mendoza este enero

Tras las paritarias entre el gremio y las cámaras empresarias, se definieron los nuevos valores para las distintas categorías que rigen en la provincia.

La actividad de la construcción en la provincia de Mendoza inicia el 2026 con un panorama salarial actualizado tras las negociaciones paritarias entre la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y las cámaras del sector, CAMARCO y FAEC.

En un contexto donde los costos de los materiales mostraron una suba promedio cercana al 2,9% en el cierre del año anterior, el foco se traslada ahora al bolsillo de los trabajadores, quienes percibirán los nuevos montos básicos según su especialización y la zona geográfica en la que operan.

El esquema salarial en Mendoza y la región de Cuyo

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Paritarias UOCRA

Paritarias UOCRA

Para los trabajadores mendocinos, comprendidos dentro de la denominada "Zona A" del convenio colectivo de trabajo, las escalas se han fijado con valores diferenciados por hora. Un oficial especializado, que encabeza la pirámide de categorías por su nivel de formación y responsabilidad, percibirá este mes un valor de 5.268 pesos por cada hora de labor. Por su parte, el oficial tiene asignado un básico de 4.506 pesos, mientras que el medio oficial se ubica en los 4.164 pesos por hora de servicio.

La escala se completa con la figura del ayudante, cuyo valor horario quedó establecido en 3.833 pesos para este primer mes del año. En cuanto a los trabajadores con modalidad mensualizada, como es el caso del sereno, el salario básico para la provincia de Mendoza alcanzó los 696.321 pesos. Estos valores no solo representan la base de sustento para miles de familias en la provincia, sino que también actúan como el piso sobre el cual se calculan otros adicionales y beneficios propios de la actividad.

Paritarias: adicionales y sumas no remunerativas en el sector

Más allá de los salarios básicos, el acuerdo vigente contempla la continuidad de ciertos beneficios que buscan compensar el impacto de la inflación y los costos de vida. Entre ellos, se destaca el pago de sumas no remunerativas que varían según la jerarquía del operario. Por ejemplo, un oficial especializado bajo la Zona A recibe un adicional aproximado de 103.300 pesos, mientras que para un oficial este monto se sitúa en los 96.200 pesos. Estas cifras son fundamentales para el cierre de la quincena, sumándose a los aportes obligatorios que garantizan la cobertura de la obra social sindical.

Construcción: el impacto en los costos de obra y la proyección anual

La actualización de los jornales ocurre en un marco de relativa estabilidad para algunos insumos metálicos y derivados del hormigón, que registraron leves bajas a finales de 2025, ayudando a moderar el costo total de la construcción. Sin embargo, el incremento en artefactos eléctricos e iluminación sigue presionando los presupuestos. Desde el gremio conducido por Gerardo Martínez y las entidades patronales, se mantiene activa la comisión de seguimiento para evaluar el comportamiento de las variables económicas durante el primer trimestre de 2026, con el fin de garantizar que el poder adquisitivo de los albañiles y obreros no quede rezagado frente a la evolución de los precios en las góndolas.

El desafío en la Provincia: entre los sueldos y la rentabilidad inmobiliaria

El inicio de 2026 marca un punto de inflexión para el sector de la construcción en Mendoza. Los nuevos valores de la paritaria UOCRA, si bien necesarios para sostener el consumo interno y la dignidad del trabajador en un contexto de precios sensibles, introducen una variable de presión adicional sobre el costo del metro cuadrado. En una provincia donde la construcción privada ha sido históricamente el motor del empleo, el equilibrio entre salarios justos y viabilidad de los proyectos se vuelve más delgado que nunca.

Para el inversor local, el panorama es complejo. Históricamente, Mendoza ha lidiado con una asimetría entre el costo de los materiales —muchos de ellos dolarizados o sujetos a fletes desde Buenos Aires— y la mano de obra. Con los nuevos valores que llevan al oficial especializado por encima de los 5.200 pesos la hora, el componente de "mano de obra" en el presupuesto total de una vivienda promedio vuelve a ganar terreno, representando hoy una porción significativa del desembolso mensual de quien decide edificar.

Este escenario plantea dos salidas posibles para el mercado inmobiliario mendocino durante el primer semestre del año. Por un lado, una mayor profesionalización y búsqueda de eficiencia: ante jornales más altos, las empresas constructoras se ven obligadas a optimizar tiempos y reducir desperdicios para no trasladar todo el costo al precio final de venta. Por otro lado, la necesidad imperiosa de que el crédito hipotecario, que mostró señales de vida a finales de 2025, se consolide. Sin una financiación que acompañe el aumento de los costos productivos, el riesgo de que la construcción se ralentice en los barrios privados y desarrollos urbanos de Godoy Cruz, Maipú y Luján de Cuyo es real.

En definitiva, la paritaria de enero no debe leerse solo como un aumento salarial, sino como un llamado de atención a la cadena de valor. El sector necesita previsibilidad. Si los materiales logran mantener la estabilidad de los últimos meses, el incremento en la UOCRA podrá ser absorbido por el mercado. Pero si la inflación de los insumos vuelve a dispararse, Mendoza podría enfrentar un escenario donde construir sea, nuevamente, un lujo reservado para muy pocos.

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