domingo 29 de noviembre de 2020

Nicolás Bruno, gerente general de la bodega Dante Robino.
Economía

A un año del desembarco de Quilmes en la industria del vino, la intimidad de la empresa

El gerente general de Dante Robino, la bodega de Quilmes en Mendoza, habla sobre el impacto que causaron sus nuevos productos. Ping vino, un bebida en envase retornable y el espumante LPQTP 2020.

Nicolás Bruno, gerente general de la bodega Dante Robino.

Llegaron a la industria del vino hace poco menos de un año y ya presentaron dos productos: un vino en envase retornable, y el espumante LPQTP 2020 que han dado que hablar básicamente, porque cortaron lazos con algunos conceptos que parecían escritos en piedra en la vitivinicultura. Con un estilo rupturista y muy alejados de las clásicas maneras de comunicar del sector, Quilmes, con su bodega Dante Robino y Nicolás Bruno como su gerente general, parece que llegaron al negocio para quedarse.

-Cumplieron un año en la industria del vino…

-Sí, los productos de ZX que son Root y Blasfemia, se lanzaron en octubre de 2019 y el proyecto específico de la bodega empezó en marzo, cuando cumplimos nueve meses. Estamos muy contentos con el empujón inicial, verificando algunas de la hipótesis que teníamos cuando arrancamos este proceso, principalmente que tenemos una cultura súper compatible con la herencia de los Squassini que nos siguen acompañando. Los primeros resultados son alentadores. Estamos contentos con los resultados, dentro de este contexto de pandemia: con el espumante muy golpeado por falta de noche, fiestas y casamiento, pero remontando ahora a fin de año. Ahora con la performance del vino estamos muy conformes.

-¿Cómo surge la idea de un vino de 850 ml en envase retornable?

-Con Ping Vino quisimos aportar a la retornabilidad para poder ofrecer al consumidor un producto sustentable y que esperemos que acepte. Hay que recordar que éste es un proyecto piloto, que está sólo en Córdoba, en 700 puntos de venta. Tenemos expectativas, pero el que manda es el consumidor. Tenemos un piloto de seis meses y de allí veremos. Ahí la clave es que el consumidor acepte la propuesta, tratando de entender tanto la aceptación del líquido como de la retornabilidad que es clave para que entienda el proyecto.

-Con esta propuesta de envase retornable ¿tienen pensado instalar establecimientos industriales fuera de Mendoza?

-En primera instancia, no. La idea de lanzar un piloto y no hacerlo a nivel nacional es que debían hacerse inversiones fuertes. En una primera instancia, nuestro proyecto incluye una lavadora en Mendoza. Dependiendo del éxito del proyecto, que es muy difícil medir la aceptación, se podrán evaluar otras cosas pero hoy no está en la agenda. Si bien nuestra expectativa es grande y queremos que nos vaya súper bien, la verdad es que vamos despacito. El primer paso es acá en la bodega en Mendoza.

- ¿Cómo está funcionando el proyecto en Córdoba?

-En los proyectos que nosotros hacemos es muy importante dejar pasar el tiempo. Porque una cosa es llegar a un punto de venta, autoservicio, chino, etc y que te compre una caja y otra cosa es que rote. La segunda información importante para nosotros es que el consumidor vuelva o no con la botella. Para nosotros no es lo mismo si te llevás pagando el envase o si te llevás la botella porque trajiste una botella, aun cuando pueda ser cualquier botella de la compañía.

-La publicidad de Ping Vino hablaba de vinos baratos intomables y de vinos caros que sólo puede pagar Mark Zuckerberg. Eso generó polémica en la industria...

-Con todo lo que hacemos tratamos de no ofender a nadie. Queremos llegar al consumidor. Es un mundo de pruebas: a veces acertamos más, a veces menos. Creo que el mensaje está claro. Tenemos un montón de piezas diferentes de los pingüinos; algunas se han visto, otras no. De vuelta el foco está puesto en el consumidor, en entender lo que le pasa.

- Con el espumante 2020 LPQTP también causaron furor en las redes, críticas de los movimientos feministas y preventas de producto agotadas. ¿Cómo surgió la idea?

-LPQTP, y con eso las palabras que te parezcan, “la Pandemia que te persigue” o lo que le quieras poner. Siempre estamos tratando de mirar qué le pasa al consumidor. Creo que acá captamos el sentimiento común. Por eso el furor sorpresivo pero con ideas simples. La verdad es que tuvo una gran repercusión. Muchas veces las ideas simples son las más fáciles de matar, pero la verdad es que la repercusión ha sido impresionante. Creo que tuvimos la suerte de poder captar el sentimiento que tiene la gente. Esta idea de poder poner las palabras que quieras al nombre también es muy buena.

-¿Cuántas botellas han elaborado?

-En principio tenemos 300 mil, pero estamos analizando con el equipo más opciones. Porque si analizamos los pedidos que tenemos de los puntos de venta, de los distribuidores y de Craftsociety, nos da la sensación de que nos quedamos cortos con el espumante.

-La industria en general está enfocada en comunicar los atributos pero ustedes están más enfocados en comunicar buscando conectar con el consumidor desde la experiencia, ¿Cómo desarrollaron ese concepto?

-Nosotros tenemos muchísimo que aprender de esta industria. Es cierto que la industria tiene ese código comunicacional más centrado en el vino, en el producto y la sofisticación pero nosotros ponemos el ojo en el consumidor. Tratamos de entender qué es relevante para los distintos tipos de consumidores. El Ping Vino apuesta a un producto más popular, y tiene esa impronta. El 2020 LPQTP apunta a un sentimiento que tenemos todos y lo importante es esa celebración. Esto es algo que en la compañía nos desvela, que es entender qué está pasando y poder llevar mensajes relevantes. ¡Ojo! Pero todo esto lo tenés que acompañar con un buen producto, porque es clave que el vino les guste. Estamos tratando de hacer cosas diferentes que sean relevantes.

- En general, ¿cómo ve a la industria?

- Se ha hecho un trabajo excepcional y muchas bodegas me causan mucha admiración. Hoy creo que estamos un poco estancados a nivel internacional, pero creo que le vamos a encontrar la vuelta para seguir ofreciendo malbec. También debemos ofrecer otras cosas. Para mí es una industria muy desafiante, con muchas oportunidades de crecimiento. Me encantaría poder colaborar desde nuestro lugar para que las cosas que nosotros hagamos puedan hacer crecer a la industria. El vino es muy fuerte en la ocasión comidas, y tiene un montón de variedades en los blancos, dulces y rosados, para estar en la ocasión pileta, y de otro tipo. Me parece que en ese sentido y mirando lo que el consumidor necesita, podemos ir caminando hacia un lugar mejor.

- ¿Qué inversiones tienen planeadas para 2021?

- En marzo hicimos una inversión grande de 50 millones de pesos para poder adaptar las lineas de fraccionado. Para el que viene vamos a seguir invirtiendo en la bodega para adaptar el fraccionamiento al crecimiento que esperamos. Queremos crecer mucho más del doble de lo que lo hicimos este año y después dependerá de qué tan bien nos vaya. Mi predisposición con esto es reinvertir todo lo que vamos generando para poder tener una plataforma de crecimiento.