La inestabilidad en una de las regiones con mayor producción petrolera del mundo como es Medio Oriente disparó el precio del Brent (la referencia para el mercado argentino). En las últimas semanas, el valor del crudo experimentó una alta volatilidad y alcanzó niveles cercanos a los US$120 por barril ante el temor de interrupciones en el suministro.
Aunque hubo una estabilización parcial tras la volatilidad inicial y el precio retrocedió hasta la zona de los US$90, el valor presiona los costos operativos de las refinerías locales y ha hecho subir las naftas. De este modo, el precio de referencia del litro de nafta en Argentina creció.
Pese a las intenciones del CEO de YPF, Horacio Marín, que había anticipado que el conflicto no incidiría en el valor de los combustibles, lo cierto es que se ha producido en todas las petroleras –incluida Shell y Axion-. Se trata de una suba de entre 6% y 8% según sus costos.
En el caso de YPF, la actualización en la provincia fue más moderada en comparación con el techo del 8% de otras compañías, quedando configurada de la siguiente manera: La nafta súper pasó de $1.727 a $1.759, la Infinia de $1.907 a $1.927, la Diésel 500 de $1.834 a $1.855 y la Infinia Diésel de $1.947 a $1.950. En pesos se trata de entre 25 a 50 pesos, aproximadamente.
El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel atacaron a Irán para “frenar el programa nuclear y de misiles de ese país”, según el argumento del presidente Trump. Irán respondió atacando bases estadounidenses en Medio Oriente. En este contexto, diversos especialistas han señalado que el conflicto tiene “efectos mixtos” para la economía argentina.
A la vez que podría mejorar el valor de las exportaciones por el incremento en los precios de los productos primarios (principalmente el petróleo), también tendría un impacto en la inflación debido a la posibilidad del aumento de los combustibles dada la restricción en esta zonas petrolera por excelencia. La duración del conflicto será clave para las consecuencias económicas más profundas.