9 de julio de 2026 - 21:52

Menos préstamos: cayó el crédito al consumo y los bancos frenan la oferta de financiamiento

A pesar de las tasas bajas y la desaceleración de la inflación, las familias redujeron la demanda de financiamiento y los bancos priorizan inversiones en deuda pública.

Los préstamos destinados al consumo volvieron a caer en junio, a pesar de un escenario de tasas más accesibles y una inflación en desaceleración. Los créditos personales y la financiación con tarjeta mostraron una retroceso real respecto de mayo, reflejando una menor demanda de las familias.

Mientras el crédito para consumo perdió impulso, el stock total de préstamos en pesos al sector privado creció apenas un 0,3% durante junio. Ese leve avance estuvo impulsado por las líneas destinadas a empresas, que compensaron la baja registrada en los préstamos a personas.

Según datos relevados por el Banco Central, los créditos para consumo retrocedieron un 0,8% en términos reales frente al mes anterior, sin considerar el efecto de la inflación. La tendencia alcanzó a todas las principales líneas de financiamiento.

Informe del Banco Central

Los datos del informe monetario mensual del BCRA indicó que los principales indicadores de los créditos para el consumo mostraron una baja. En relación con junio de 2025, el financiamiento con tarjetas de crédito cayó 4,2%. A su vez, los préstamos personales también se vieron afectados y bajaron en el orden del 1,1% de forma interanual.

Por otro lado, lo que no baja y persiste con estabilidad es la morosidad en la regularización del pago en el crédito bancario. Al respecto, un informe de la consultora 1816 estipuló que la alteración que se da en los préstamos para el consumo ascendió de 12,1% en el mes de abril a 12,7% en mayo.

Asimismo, en el caso de las empresas, la variación saltó del 3,3% al 3,5%. En este sentido, el avance del sector privado dejó el 7,3% pasando al 7,7%.

En este contexto, el bajo desempeño de los créditos es lo que mantiene alta la morosidad y su índice surge del monto de los préstamos que están retrasados sobre el stock total de préstamos que fueron otorgados. Y aun cuando comience la etapa de regularización como consecuencia de las refinanciaciones, la mora seguirá negativa hasta que no muestren mejoría los nuevos créditos.

En este sentido, hace meses que las entidades bancarias no buscan incentivar la colocación de nuevos préstamos, primero porque no hay suficiente demanda y segundo porque necesitan acomodar y reducir sus riesgos.

Por eso, ante la quietud de pedidos de financiación de las familias y de las empresas, los bancos le dan prioridad a la colocación de sus fondos en la deuda pública, para esperar el momento propicio para colocar financiamiento de forma más agresiva.

La estrategia bancaria para sostenerse

Entre las principales medidas que adoptan los bancos al respecto se encuentran la no actualización de los límites de las tarjetas de crédito, robustecer los criterios de calificación de clientes y mantener altas las tasas de interés. De esta forma, limitan los préstamos guardándolos para clientes más seguros.

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